"La encontró golpeada, desnuda, violada, torturada y moribunda a un lado del camino. La ayudó a levantarse, al tiempo que le surgían alas y comenzaba a volar. Antes de verla partir, le preguntó angustiado su nombre. Ya en los aires, a cierta distancia le respondió:" “Soy la Verdad…” Alfonso Amaya. Y es que ella no es de nadie, es libre e in- tegra. ¡Que hermoso que la veas volar! No te pertenece, no es de nadie... La verdad no se deja poseer... Pobre de aquel que encuentre un pedazo de ella y se aferre sin comprender que es solo eso: un pedazo, ello no permitirá que experimentes toda su belleza. Quien la crea poseer no solo miente, peor aún, SE MIENTE y es justamente ese quien la tortura hasta destrozarla. A ella nadie la recupera, ella se defiende sola, no importa quien venga con la ilusión de atraparla y cortar o herir sus alas. Ella se recreará una y otra vez sin dejarse tocar, volará y se perderá para no estar tan al alcance....