Sexualidad, Sonrisa, Risa y Felicidad
Antes de escribir algo sobre
la risa, la sonrisa o la felicidad conversemos del distrés. Casi nadie negaría
que el estrés negativo o distrés nos hace menos felices y reir-sonreir menos.
Pero…¿Cómo se relaciona con nuestra sexualidad? Pues muy sencillo: el distrés
crónico que aparece como resultado de la concatenación del manejo inadecuado de
diversos eventos estresantes produce una secreción excesiva de cortisol. Y el
cortisol en exceso, entre otros aspectos fisiológicos, disminuye nuestro deseo
sexual. Pero no sólo queda allí, el distrés crónico activa constantemente el
sistema autónomo simpático, que algunos llaman síndrome simpaticogónico, un
trabalenguas que indica, que no podrá haber una buena respuesta sexual, ya que
ésta depende de la activación el sistema autónomo contrario, el parasimpático. Y ambos sistemas no pueden funcionar simultáneamente.
Para culminar nuestra breve estadía en
estos aspectos psicofisiológicos de la sexualidad podemos preguntarnos…¿Cuáles
son las situaciones que activan la secreción excesiva de cortisol y activan el síndrome simpaticogónico? Pues la acumulación de las 6 ”R” del cortisol
por un lado: rabias, resentimientos, rencores, reproches, represiones y
resistencias; y por otro lado, todas las causas físicas, mentales, emocionales y conductuales
que originan y perpetúan que vivamos
alertas al peligro y a la ansiedad; todo esto junto hace que sea imposible la activación del
sistema nervioso parasimpático. Lo primero que sacrificamos cuando no
administramos eficazmente nuestro distrés crónico es nuestra sexualidad.
Si vemos la sexualidad como
algo demasiado serio en nuestras vidas, no podremos asimilar las
investigaciones que nos informan sobre la importancia de la sonrisa, la risa y
la felicidad en el espectro extático de nuestra función sexual. Desde las
primeras etapas del cortejo humano, en donde se establece una deliciosa tensión
sexual producto de la mutua atracción, hasta la satisfacción de pareja producto
de una buena calidad de vida sexual, los comportamientos de la sonrisa, la risa
y la felicidad percibida son elementos presentes que favorecen nuestra salud
sexual y emocional.
Se ha considerado a la sonrisa el gesto humano más poderoso según los
científicos. La sonrisa es, según el científico Andrew Newberg,
"el símbolo que ha sido calificado
como el de más alto contenido emocional positivo" ya que sonreir “estimula mecanismos de recompensa en nuestro cerebro de una manera que ni siquiera
el chocolate puede evocar, un
placer-inductor bien considerado, que no
se puede igualar." Otro estudió científico sobre la sonrisa concluyó que
“la sonrisa puede ser tan estimulante cómo recibir 16.000 libras esterlinas en
efectivo”. Es decir, sentir en uno mismo o compartir con su pareja una sonrisa
puede proporcionar un placer más profundo que un chocolate o recibir en
efectivo, en moneda local, una cantidad proporcional a 16.000 libras
esterlinas. Una manera natural de estimular placer en la pareja. Y parece que
las mujeres, en general, son emocionalmente más hábiles para detectar qué pasa
en el rostro y la voz de las personas y
a discriminar entre sonrisas falsas y verdaderas. Y no sólo se quedan allí: las
mujeres sonríen mucho más que los hombres. Es decir no es fácil engañar a la
mujer con sonrisas falsas para seducirlas o brindarles el simple placer de una
sonrisa, conclusión: los hombres debemos aprender a sonreír genuinamente. Un
comportamiento que la gente común realiza al menos 20 veces por día, la gente
feliz de 40 a 50 veces al día, pero que los niños y niñas realizan 400 veces
al día en promedio. Quizá por eso nos gusta estar tanto con los niños y las
niñas, por su genuina expresión de alegría de vivir. Cómo dijo la madre Teresa
de Calcuta: "Nunca sabremos todo lo bueno que una simple sonrisa puede
hacer." Añado, sobre todo en nuestra sexualidad.
El ejercicio de la
función sexual humana en pareja es un ámbito de placer que la permite a
cada miembro desarrollar lazos afectivos, conocer su cuerpo,
sus zonas erógenas , lograr una mayor comprensión de sí mismos y de
sus emociones; todo esto a través de acciones tan sencillas como la
sonrisa, la risa y la alegría. Una investigación de la Universidad de McMaster
encontró que la risa no sólo puede hacer
que alguien nos cautive y atraiga sexualmente, sino que también puede influir en la elección de
una determinada pareja sexual. En este sentido, otro estudio realizado por el
psicólogo Eric Bressler, indica que el 62% de las mujeres seleccionan
como pareja a hombre que las hacen reír y el 65% de varones eligen como
compañeras sexuales a féminas capaces de apreciar sus chistes. Otro
investigador, Geoffrey Miller demostró que los hombres con más capacidad
para hacer reír al sexo opuesto son también los que más parejas sexuales tienen
a lo largo de su vida. Y si el problema es el distrés de la vida diaria y que
no somos muy atractivos físicamente he aquí un gran descubrimiento: la
risa no solo permite liberar al individuo del estrés a través de la
liberación de endorfinas sino que aumenta el atractivo para la
pareja; así lo sugiere un ensayo realizado por los
psicólogos Bárbara Fraley y Arthur Aaron de la Universidad Estatal
de Nueva York. Podemos embellecernos entonces frente a la pareja con una selección
de buenos chistes, lo cual es más barato y menos doloroso que una o varias
cirugías estéticas.
Permitirnos sonreir y reír a
mandibula batiente con nuestra pareja es un claro indicio de confianza,
intimidad emocional, aprecio sincero y amor hacia ella, y sin duda, la risa y
la sonrisa en el espacio erótico estrecha el vínculo de la pareja y permite
sembrar todos estos elementos afectivos mencionados. Si aún no te convences de
la importancia de la risa-sonrisa-felicidad en la sexualidad, dejemos que Ana
Sierra, sexóloga y
especialista en risexterapia, indique tres efectos sorprendentes de la risa en
la intimidad sexual:
1. Es capaz de sanar tu relación. “La risa puede suavizar
enfados, trabajar la empatía, y sumar experiencias positivas y alegres en común.
Dejar volar la imaginación es liberar tensiones y abrir la puerta a aquello que
no harías en tu rol de pareja habitual.”
2. Brinda felicidad placentera. “Una actividad que
puedes hacer es, que cada miembro de la
pareja
se coloque en extremos diferentes de la habitación. Mientras avanzan, para un
encuentro de frente, empiecen a reír para romper el silencio. Una vez juntos
háganse cosquillas. Haciendo esto que parece solamente un juego, liberas
serotonina, y aparte de la complicidad, regulas el estado de ánimo.”
3. Permite reírse de uno mismo. “Muchas veces se tienen
problemas sexuales porque se tiene vergüenza de uno mismo o porque te sientes
ridículo. Reírte de ti mismos te ayudará
a reforzar la autoestima. Lo que te permitirá disfrutar más del momento. Cuando las personas pierden la capacidad de reírse y tienen problemas, se
estresan y no saben cómo sacar toda la energía negativa que llevan acumulada, y
entonces enferman. Si la gente fuera capaz de vez en cuando de pararse a reír,
de observar los problemas desde la distancia, de compartir los problemas con
los demás, sería más fácil que dieran soluciones creativas y sencillas a sus
problemas y al mismo tiempo estarían más sanos”, afirma Ana Sierra.
Si se estima que al menos el 70% de
las enfermedades son el resultado asociado de alguna manera al distrés
crónico…¿Podrá la risa-sonrisa-felicidad ayudarnos a sanar física, emocional y
sexualmente? Las investigaciones apuntan que reír, sonreír, ser feliz y tener
buen humor libera el distrés, reduce el cortisol excesivo y activa el sistema
neurovegetativo parasimpático. Al menos es un buen comienzo para sanar.
Otro dato final importante, si queremos saber si una
dama o un caballero han tenido recientemente una óptima y gratificante
actividad sexual sólo tenemos que discriminar si se ven más
felices: estudios científicos de la Universidad de Colorado muestran que la frecuencia en
la actividad sexual aumenta la felicidad. El estudio encontró que, en un 55%,
las personas que tienen más sexo reportan mejores niveles de felicidad y
ligereza que las que pasan mucho tiempo sin sexo. Quizá la clave esté en la
ligereza: reír, sonreír, tener buen humor, jugar y disfrutar el placer de vivir.
Lo que no sabemos es si la felicidad nos hace tener más actividad sexual, o la
actividad sexual nos hace tener mayor felicidad. Comencemos en cualquier punto y
descubramos el misterio del huevo y la gallina, o quizá de la flor y la abeja.
En nuestros talleres-laboratorios de Inteligencia Sexual empleamos la risa, la música y el movimiento como una forma de autoexploración de nuestra vida, pasando por las heridas emocionales y sexuales hasta la liberación de emociones represadas. La música y la cantoterapia, nos ayudan también a evaluar y reestructurar cognitivamente ideas distorsionadas o errores de concepto sobre la sexualidad o la vida emocional. La sexomusicoterapia y la bailoterapia también nos facilita liberar temores y traumas encapsuladas en las corazas musculares. En general, empleamos el arte y la ciencia para favorecer la miocinética (el movimiento muscular consciente) del placer, la serenidad, la plenitud y la felicidad. Es un largo viaje de bienestar personal y colectivo, pero lo importante es comenzarlo.





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