La VIHfobia y los HIVakusha
Mi madre iba cumplir 9 años y mi padre
13, cuando los EEUU lanzaron la bombas en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki,
el 6 de agosto de 1945 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente. Little Boy, la bomba atómica que cayó sobre Hiroshima,
destruyó dos terceras partes de la ciudad y mató al instante a 80.000 personas
(el 40% de la población de la ciudad). Quienes sobrevivieron al ataque ya no
parecían humanos y fueron bautizados 'caimanes que caminan como hormigas'
('ant-walking alligators', en inglés). La piel del cráneo se les había quemado
y se habían quedado sin ojos y con solo un pequeño agujero donde antes estaba
la boca. No podían hablar ni gritar, pero el sonido que emitían era más
horrible que cualquier chillido. 'Los caimanes como hormigas' murieron poco
después de la explosión de la bomba. En
los dos meses posteriores a la bomba de Hiroshima, 90.000 personas murieron
directamente a consecuencia de ella. Los daños posteriores debidos a la
radiación mataron a otras 50.000 personas hasta Diciembre: 140.000 muertos en
total.
Fat
Man, la bomba que cayó sobre la ciudad de Nagasaki
asesinó 70.000 personas en el acto. Tres días después, el Emperador Hirohito comunicó
a su familia la decisión de rendirse. El día 14 de Agosto, hizo pública esa
decisión en un comunicado a la nación. La Segunda Guerra Mundial había
terminado. Por cierto, Truman tenía otras bombas preparadas por si los
japoneses no se hubieran rendido: hubiera seguido lanzando ataques cada semana
o dos semanas hasta la rendición.
Little Boy tenía 60 kilogramos de
Uranio-235 y tardó un minuto en alcanzar la altitud a la que la bomba estaba
preparada para estallar (unos 600 metros). La explosión, de unos 13 kilotones,
causó la destrucción total en un radio de 1.600 metros alrededor de ese punto. Fat Man, tenía unos
6.4 kilos de Plutonio-239 y explotó a la altura prefijada de 470 metros sobre
el suelo. Esta bomba, de unos 21 kilotones, generó temperaturas de casi 4.000
grados centígrados y vientos de más de 1.000 km/h. 1.6 kilómetros de radio
alrededor del centro de la explosión fueron totalmente destruidos. En palabras
de testigos japoneses de lo que quedó después, era “como
si Nagasaki fuera un cementerio en el que hasta las lápidas están destruidas”.
El hecho histórico de las bombas
nucleares en Japón inició la era atómica, el preludió de la guerra fría, y del
temor a las explosiones y guerra nuclear, llamada atomosofobia, que aún hoy perdura.
Los supervivientes a estas dos
explosiones son llamados Hibakusha (algo así como “gente afectada por una
explosión”), y aún hay más de 250.000 de ellos en Japón. Los
'Hibakusha' o 'personas bombardeadas que sobrevivieron a los ataques nucleares'
de Hiroshima y Nagasaki, se enfrentaron a una discriminación que arruinó toda
su vida. Se creía que a causa de la radiación podían transmitir sus
enfermedades a todo aquel con quien entrasen en contacto. Para evitar esta
discriminación, algunos tuvieron que mantener su identidad en secreto. La
exposición a la radiación que sufrieron en el ataque nuclear los convirtió en
ciudadanos de segunda clase y en sujetos de pruebas médicas. Lo peor de todo es
que algunos perdieron a sus familiares y amigos, que evitaron a los 'hibakusha'
cuanto les fue posible.
Casi 40 años después de los ataques nucleares
norteamericanos sobre la patria nipona, yo tenía 9 años cuando el 5 de Junio de 1981 salió en el M.M.W.R la
descripción de cinco varones homosexuales de Los Ángeles con Neumonía por Pneumocystis
carinii. Tres de los pacientes estudiados tenían déficit importante de la
inmunidad celular. Lo llamarían luego el “cáncer gay”.
A mis 11 años, el primer venezolano y la
primera venezolana fueron diagnosticados con la misma condición inmunológica: según
el Dr POTENZIANI y la Dra DE ABREU:
“En Mayo de 1983 se diagnóstico un varón homosexual de 56 años con
Sarcoma de Kaposi en el Hospital Privado Centro Médico de Caracas y el
Instituto Nacional de Inmunología. Su inmunidad celular estaba muy alterada. En
Agosto de ese año, una joven madre llegó de Houston con diarrea intratable y
enfermedad respiratoria. Se demostró Cryptosporidium, tanto en heces
como en secreción bronquial. Murió a los cuatro meses. Tuvo cesárea por gemelos
en 1980 y, por sangramiento post intervención, recibió transfusiones. Sus hijos
están sanos. Su marido murió unos 4 años después, de una enfermedad oportunista
asociada al SIDA.”
Pero la LEY PARA LA PROMOCIÓN Y PROTECCIÓN DEL DERECHO A LA IGUALDAD DE LAS PERSONAS
CON VIH O SIDA Y SUS FAMILIARES, aprobada en Venezuela, dice en su exposición
de motivos: “La epidemia del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) se
inició en nuestro país con el reporte del primer caso en el año 1982. Desde
entonces, hasta la fecha se han notificado 131 .512 casos de VIH.” Según lo
anterior, entonces fue a mis 10 años cuando se reportó el primer caso de un
venezolano con VIH.
En un artículo del 21 de Mayo del 2014, el Alto Oficial
de la Inteligencia Naval Militar de EE.UU, la división administrativa que forma
parte de la Corporación de Inteligencia de los Estados Unidos, el Coronel Milton W. Cooper, reveló en un artículo
que el VIH SIDA fue desarrollado en instalaciones biológicas militares de la
base de Fort Detrick en 1972 por el Pentágono, como parte del Proyecto
MK-NAOMI, siguiendo una orden ejecutiva directa del presidente Nixon y dando
cumplimiento a una Agenda global establecida por el Departamento de Estado.
Escribió: “Durante las conferencias que mantuve en Las Vegas Nevada EE.UU, di a
conocer algunas cosas sobre la enfermedad del VIH o HIV, que he mantenido cerca
de mí, en mi pecho. Se me reveló que el HIV SIDA fue creado en laboratorios
militares por EE.UU para eliminar los elementos de la sociedad innecesarios y
la extensa población del Tercer Mundo, mientras estaba inscrito en la Seguridad
y la Inteligencia Naval. Mencioné este hecho en mi artículo ”El Gobierno
Secreto”. Ahora me permito publicar el resto de la información y aclaro que el
gobierno y sus Agencias de Inteligencia desarrollaron el patógeno y también la
cura. El primer estudio fue realizado en 1957 por científicos reunidos en
Huntsville, Alabama. Ese estudio dio lugar al Proyecto “Alternativa 3″. Otro
estudio fue realizado por el Grupo empresarial multibillonario más poderoso: El
Club de Roma en 1968 con el fin de determinar los Límites del Crecimiento. El
resultado del estudio fue que la civilización tal como la conocemos se
colapsaría poco después del año 2000, y los recursos naturales escasearían para
las potencias hegemónicas, inclusive el mismo sistema capitalista estaría en
peligro, a menos que la población se redujera gravemente, por algún medio.
Varias Agencias Top Secret hicieron recomendaciones a la élite gobernante, a través el Dr. Aurelio Peccei, Director del
Club de Roma en ese entonces. La recomendación principal fue el desarrollo de
un microbio indetectable, casi invisible, que atacara el sistema inmunológico y por lo tanto hacer que el
desarrollo de una vacuna en forma inmediata fuera imposible. La financiación se
obtuvo del Congreso de los EE.UU. bajo el HB 15090 donde inicialmente más de
$10 millones fueron destinados al Departamento de Defensa para producir, el
arma, un agente biológico invisible sintético que no existía de forma natural y
para el cual ninguna inmunidad natural pudiera ser adquirida.” El Plan fue
llamado Global 2000.
Dado que gran parte de la población seria
diezmada, la élite gobernante también decidió orientar el agente hacia los
“elementos indeseables de la sociedad” al exterminio. Los objetivos concretos
fueron los hispanos, las poblaciones negras de África, la de escasos recursos,
continentes con extensa población y básicamente la gran población del Tercer
Mundo, llamada por esta élite “Población Basura”.
El nombre militar del proyecto que
desarrolló el HIV SIDA es MK-NAOMI. El continente africano fue inicialmente
infectado a propósito con el patógeno, a través de la vacuna contra la viruela
en 1977. La población pobre de los EE.UU. fue infectada en 1978 con la vacuna
contra la hepatitis B a través de los Centros para el Control de Enfermedades y
el Centro de Sangre de Nueva York. Ahora se dispone de la historia completa,
que fue escondida de los medios.
Según el Coronel Cooper en abril de 1968,
el estudio se inició en la Accademia dei Lincei en Roma, Italia. Se unieron a
la investigación del Dr. Aurelio Peccei. Las recomendaciones secretas de los
resultados del estudio fueron hechas por el Dr. Aurelio Peccei, que inclusive
se comprometió a no utilizar el tratamiento profiláctico y a no tomar la cura
si el microbio se estableciera en él, y si él contrajera la enfermedad por
accidente. El doctor Peccei fue aclamado como un gran héroe por tomar la
decisión de asumir el mismo riesgo que la población en general. Los resultados
públicos del estudio fueron publicados en 1972. Un equipo de científicos del
MIT, Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por las iniciales de su nombre
en idioma inglés, Massachusetts Institute of Technology) localizada en
Cambridge, Massachusetts (Estados Unidos), se vió involucrada en el Proyecto
con la Whitaker College of Health Sciences and Technology. Se puede leer más
sobre el tema, y conocer los nombres de todos los tecnócratas involucrados en
la creación del MK-NAOMI en el siguiente enlace:
Es decir, cuando yo nací estaban
comprometidos el Dr. Peccei y el MIT, en el estudio que llevó a la creación de
dicha arma biológica, cuando tenía 5 y 6 años, se inoculó dicha arma en África
y EEUU respectivamente, y tres a cuatro años años después colapsaron los
primeros sistemas inmunológicos de los inoculados, cuando yo cumplía 11 y 12
años. Luego, a los 41 años se me contrataba como el primer psicólogo a nivel
nacional para abordar los aspectos emocionales de las personas que viven con
VIH/SIDA (PV) en la Coordinación Regional de ITS/SIDA de la Corposalud, en el
Estado Táchira, y hasta el día de hoy, en que escribo este artículo, ha
atendido más de 400 personas con esta condición. Aún me cuesta creer que estoy
atendiendo a personas víctimas de un arma biológica. Pero menos puedo creer,
que el virus de inmunodeficiencia en simios haya llegado y mutado en los
humanos de forma natural. Tenemos más de 4.500 años conviviendo con los
microorganismos de las otras infecciones de trasmisión sexual, y de repente
aparece el VIH de la nada…Cuesta creerlo…
Según cálculos de la OMS y
el ONUSIDA, a finales de 2014 había en el mundo unos 36,9 millones de personas
infectadas por el VIH. Ese mismo año, contrajeron la infección unos 2 millones
de personas, y unos 1,2 millones murieron por causas relacionadas con el sida.
Otras publicaciones indican que alrededor de 19 millones de estas personas no
saben que están infectadas, y tres millones de ellas son niños, niñas y
adolescentes. Desde el comienzo de la epidemia,
aproximadamente 78 millones [71 millones–87 millones] de personas
contrajeron la infección por el VIH y 39 millones [35 millones–43
millones] de personas han fallecido a causa de enfermedades relacionadas con el
VIH.
En América Latina hay más de dos millones
y medio de personas infectadas, y en la República Bolivariana de Venezuela se
estiman que 110 a 120 mil
personas viven con VIH, de los cuales,
10% a 15% pudieran estar en fase Sida.
En el Táchira, hay más de 4.200 personas
registradas que viven con VIH (PV), de los cuales más de 1.500 reciben
tratamiento antirretroviral. Esto último es muy importante, lo retomaremos más
adelante. Primero comparemos a un país muy preocupado por su epidemia de VIH/SIDA
con nuestra actitud. Este país es Cuba.
En este país del Caribe, al cierre del
2013 había 16.479 personas viviendo con VIH-SIDA, de las cuales 9.651 estaban
siendo tratadas con medicamentos. Los cálculos del estudio estimaban que para
el 2015 serían 15.000 las personas que vivirían con el virus. Están muy
preocupados, y tienen buenas razones.
Es bueno saber que el programa más costoso
de nuestro sistema de salud es el programa del VIH/SIDA, ya que los
tratamientos antirretrovirales (TARV) son los más costosos del mercado
farmacéutico internacional. Un tratamiento mensual para una PV oscila entre 13
mil y 18 mil bolívares mensuales. Por esta razón en nuestro país, desde el año
2.002 se entregan gratuitamente los TARV, ya que aseguran la supervivencia y la
esperanza de vida de estas personas. Hemos tratado PV que tienen 5, 10 y 14
tomando TARV. Como dijimos antes son más de 1.500 personas entre nosotros.
Pero
en este tema, como en muchos otros, el Táchira es una zona especial. Por encontrarse
en la frontera más viva de Latinoamérica, la Colombo-Venezolana, a las posibles
PV sin registrar del Táchira (entre 28.000 a 40.000 personas) hay que sumarles
las aproximadamente 30 mil PV que viven en el Norte de Santander. Con 16mil
personas Cuba está preocupada y ocupada, nosotros con 110mil en Venezuela, y al
menos 40mil probables casos en la frontera mas “viva” de la Latinoamérica aún
no estamos alarmados…
Y en este asunto del VIH, es importante
destacar uno de sus peores aspectos, si puede haber alguno peor que llevar el
virus sin saberlo o las más de 20 enfermedades oportunistas que son mortales en
la fase de SIDA. Sí, hay otro aspecto más aterrador: la VIHfobia y la
SIDAfobia.
De este tema mi amigo Cruz Yayes Barco,
padre de sexología de la liberación, ya publicó un artículo, que recomiendo
leer: “VIHFOBIA O
SIDAFOBIA EL MAYOR OBSTÁCULO A SUPERAR DESDE LA SEXOLOGIA”. De dicha publicación quiero destacar lo siguiente: “En el libro “Crisis. La conducta Heterosexual.”. De los
autores Master, Johnson y Colodny, publicado en 1.988 por la Editorial Planeta,
leemos en el Prólogo, Pág. 10: “El SIDA es una enfermedad que asusta. Los
miedos engendrados por la epidemia del SIDA tocan las raíces mismas de la
condición humana: miedo a lo desconocido, miedo a la sangre, miedo al sexo,
miedo a la enfermedad, miedo a la impotencia, miedo al abandono y la soledad,
miedo a la muerte. “. Esto debería ser una alerta que nos pusiera en
movilización desde las ciencias y profesiones que más conocimientos y dominios
técnicos han desarrollado para enfrentar estos temores: psiquíatras y
psicólogos y con ellos educadores, orientadores, predicadores, comunicadores
sociales, artistas y todas las organizaciones gubernamentales y no
gubernamentales que se ocupan del desarrollo humano. Los sexólogos estamos
llamados a responder y ayudar a responder este OBSTÁCULO A VENCER.”
Espero que lo que escribiré a continuación
sea considerada mi movilización, como humano, psicólogo y sexólogo para ayudar
afrontar este delicado tema que nos causa un terror más profundo que la visión
de los hongos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, y una discriminación más letal
que la realizada a los hibakusha sobrevivientes de Fat Man y Little Boy: la VIHfobia, la más
profunda fobia y alteración sexual que podemos enfrentar psicólogos y sexólogos
actualmente y que produce una discriminación cruzada peor que la de los
hibakusha, la discriminación de los HIVakuhsa, los sobrevivientes del arma
biológica generada por el proyecto MK-NAOMI, que
conocemos como VIH/SIDA.
¿Qué es la
VIHfobia y la SIDAfobia?
La VIHfobia es el temor irracional de adquirir
el VIH, es por lo tanto un tipo de cipridofobia o venerofobia (de infectarse de
alguna infección de trasmisión sexual). Este tipo de fobia la sufren en mayor
medida las personas que no vive con el virus y que tienen información
inadecuada por los medios de comunicación y otras personas cercanas, por su
escasa inteligencia sexual.
Por otro lado la SIDAfobia es el temor
desproporcionado de sufrir alguna de las 20 enfermedades oportunistas de la 4ta
fase del VIH en el sistema inmunológico,
llamada síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). La sufren en mayor
medida personas diagnosticadas con VIH, que han sufrido la etapa de virosis
aguda, han estado en fase SIDA y la han superado, los familiares que han convivido
con personas en fase SIDA, y PV que nunca han tenido fase SIDA pero que tienen
información inadecuada por su baja inteligencia sexual.
En la realidad, la VIHfobia y la SIDAfobia
pueden presentarse juntas, sobre todo en el personal de salud (médicos,
enfermeras, trabajadores del sector salud) que tienen contacto profesional,
pero emocionalmente superficial con PV y con personas en fase SIDA. El personal
de salud son los principales blancos de la VIHfobia.
Esta fobia es compleja, y en mi desempeño
profesional, he encontrado cinco grandes dimensiones fóbicas simultáneas en la
mayoría de las personas. Por tanto, la considero un desorden de ansiedad y una
alteración de la sexualidad multifactorial que deteriora a la persona que la
sufre, en sus aspectos psicosomáticos, psicosexuales y psicosociales. Estos
cinco aspectos fóbicos son:
1)
Erotofobia
2)
Nosofobia
3)
Poneifobia
4)
Eremofobia
5)
Tanatofobia
Erotofobia
Una persona con VIH posee una aversión
generalizada a cualquier tema sexual, y de igual manera una persona con
aversión sexual es más propensa a adquirir el virus del VIH, ya que no contará
con la inteligencia sexual para tener sexo más seguro. En forma específica, la
erotofobia puede focalizarse en los siguientes temores, en mayor o menor
medida: al sexo opuesto (sexofobia), al pene, a la vagina (eurotofobia), a las
prácticas sexuales (orales, anales o genitales), al coito (a la penetración o
la invaginación), a la perversión sexual (parafobia), al abuso sexual y al
abordaje de sus consecuencias (agrafobia),al desnudo y a desnudarse
(gimnofobia), al semen como fuente de infección (espermatofobia), itifalofobia
(a ver, pensar, tocar o tener el pene erecto), al placer (hedonofobia) ya que
evitándolo se evitan problemas; a cortejar o ser cortejado y a los juegos
sexuales (malaxofobia o sarmasofobia), al condón (por lo cual evita su uso).
Consideración especial reciben las diversofobias asociadas a la vihfobia:
homofobia, lesbofobia, bifobia, transfobia, panfobia y por supuesto la heterofobia. No puede descartarse el miedo a
enamorarse y a lintimidad (filofobia), producto del estrés postraumático de
haber sido infectado o a la ansiedad generada por la posibilidad de infectarse.
Nosofobia
El temor irracional a la enfermedad,
también llamada patofobia, está muy arraigada en la vihfobia. La persona, por
dicho temor puede negar, suprimir o racionalizar su condición. En forma
específica, puede presentar los siguientes temores: a los medicamentos, a no
tenerlos oportunamente o a sus efectos secundarios (farmacofobia), fctemor a no
contar con los recursos económicos para invertir en tratamiento (la condición
del VIH/SIDA es asunto de “ricos y famosos”), a los médicos, sus
comportamientos y sus diagnósticos equivocados (iatrofobia), a los hospitales o
centros de servicio de salud (nosocomofobia), a debilitarse hasta perder la
conciencia (astenofobia), a sentir dolor (algofobia), a depender de otros (soteriofobia),
temor a contagiarse de otras its (cipridofobia) o contagiar a otras personas
(tapinofobia), a la sangre (hemotofobia), a la locura (lisofobia). Este aspecto
nosofóbico es importante de atender para asegurar la adhesión a tratamiento
interdisciplinario en las PV, y para que la población general se haga pruebas
para detectar la presencia del VIH a tiempo.
Poneifobia
El temor al castigo es algo ancestral en la
cultura de las infecciones de trasmisión sexual. Todas las religiones, de
alguna u otra manera promueven el control social de la sexualidad mediante la
idea del “castigo divino” por el pecado de la lujuria. La tradición
judeo-cristiana no escapa a esta tendencia religiosa, y en occidente existe la
idea perversa de que las enfermedades “venéreas” desde el tratamiento de la
sífilis en la edad media deben pasar del “placer de venus al castigo de
mercurio” ya que los medicamentos a base de mercurio intoxicaban a las personas,
causándoles dolor y muerte, que se atribuían a sus “pecados” sexuales y no al
veneno de Hermes. Antes
de que se descubriera la penicilina en la década de 1940, no había un
tratamiento eficaz para las infecciones de transmisión sexual que ponen en
peligro la vida. Específicamente, en la vihfobia se encuentran los
siguientes temores asociados al castigo: temor de dios o de la religión
(teofobia), al pecado como castigo en este caso a los abusos de la sexualidad,
lujuria u orientación sexual (hamartofobia), un temor aún más profundo, a la
libertad personal o espiritual en la sexualidad (eleuterofobia) y otro aún más
intimo (intimus) y propio (ipsísimus), el miedo a ser responsables de nuestros
actos (hipegiafobia). Muchos personas que tienen creencias religiosas tan
dispares como los practicantes de espiritismo o los cristianos protestantes,
muchas veces por no “ofender” los Espiritus o a Jehova, prefieren abocarse a
sus estrategias espirituales (ensalmes, oraciones, etc) antes de ir a los
especialistas médicos y tratarse la condición en sus primeras fases. Es una mezcla
de nosofobia y poneifobia “divina”. La espiritualidad en las personas, para
aceptar su condición de VIH o evitar la infección debe basarse en la libertad
de decidir y actuar en cualquier ámbito humano (sobre todo el sexual) y la
responsabilidad de los patrones sexuales, por lo cual estos aspectos
poneifóbicos, o de castigos externos, han de explorarse.
Eremiofobia.
El temor de ser discriminado, rechazado o
abandonado por amigos, familiares, compañeros de trabajo, jefes, empleadores o
conocidos, de estar solo, es una
dimensión muy presente en la vihfobia. En forma específica se puede observar:
temor a permanecer solo (anuptofobia), a ser olvidado o no ser considerado
(atazogorafobia), a la ruina económica (atefobia). A veces, se puede crear una
formación reactiva por esta fobia en la cual la persona decide hacer daño a los
demás, en cuyo caso se puede abordar la responsabilidad en la adquisición de la
infección y las consecuencias a la propia salud al tratar de infectar a
conciencia a otras personas.
Tanatofobia
La muerte y su posibilidad están
presentes en la dimensión emocional de alguien que ha sido diagnosticado o vive
con VIH y no ha sido orientado apropiadamente. Los errores de concepto sobre la
muerte es un aspecto primordial de abordar con información correcta sobre la
condición inmunológica de la persona. Y si existe un riesgo de muerte, por
estar en fase SIDA, debe abordarse la experiencia con dignidad y resolver los
asuntos qué podrían quedar pendientes al desaparecer físicamente.
En la vihfobia y la sidafobia, es
importante identificar los diferentes estilos de afrontamiento o mecanismos de
defensa del ego que pueden presentarse para manejar la ansiedad de las
distintas dimensiones fóbicas que se pueden presentar: represión y supresión
emocional, negación de los aspectos físicos o afectivos que pueden complicar la
condición inmunológica; intelectualización y
racionalización de conductas destructivas (como justificar el consumo de
licor para “olvidar” el problema de la infección o reducir la ansiedad), y
sobre todo las formaciones reactivas a los diferentes tipos de temores, que
lleva a la realización de las conductas menos recomendadas a la salud. En
general, el manejo inadecuado de la ansiedad y las emociones, afecta la
integridad inmunológica de la persona.
Cualquier persona tiene algún grado de
vihfobia. Solo tiene que preguntarse cómo se sentiría si le diagnosticaran VIH
o SIDA…Y allí en lo profundo de esos sentimientos de temor se anida el temor de
la vihfobia, tan letal como el retrovirus de inmunosuficiencia humana…¿Cómo
está tu VIHfobia?¿Cuál es tu más íntimo y profundo temor si estuvieras
infectado por el VIH?
Entonces, es importante destacar que hay
dos pandemias: una médica y una psicosexológica. El VIH/SIDA y la
VIHfobia/SIDAfobia. Ambas condiciones necesitan nuestro abordaje profesional, como
dijo mi amigo Yayes. Son co-mórbidas y destrozan, las dos, a nuestros sistemas
inmunológicos, psicológicos, sexológicos, sociales, económicos y políticos. La
VIHfobia y la SIDAfobia deberían ser incluída
por WASS, FLASSES, APA, el DSM y todas las asociaciones psicológicas,
psiquiátricas y sexológicas, en todos los manuales de diagnóstico.
Mi hijo mayor tiene 15 años, y mi
hijo menor 8 años, y espero que ellos
dos, junto a sus otros dos hermanos, vean acabarse estas pandemias antes de que
cumplan 70 años; pero tal vez, espero que no, puede que mis nietos tengan que
aprender del VIH y la VIHfobia…Pues sigamos hablando de ellas…
Cada
año, a nivel mundial dos millones de personas se infectan de VIH y un millón de personas mueren por
enfermedades asociadas al sida. En Venezuela,
se infectan 6.600 nuevas personas con VIH y mueren alrededor de 1.800 personas
por Sida todos los años.
Diariamente, más de 5.400 personas se infectan de VIH y más de 2700
mueren en el planeta.
Cada día, en nuestro país, 18 personas se
infectan con VIH y cinco personas mueren de enfermedades asociadas al SIDA…
Cada dos horas alguien se infecta en Venezuela. Cada hora, 228 personas
se infectan en algún lugar del mundo.
El arma biológica generada por el proyecto
MK-NAOMI, ya ha cobrado más de 43 millones de vidas…
Una bomba biológica, microscópica, un
retrovirus letal…
Un arma que asesina 114 personas cada
hora…
El sufrimiento de Japón entero por las dos explosiones
atómicas de 1945 ha generado una mentalidad pacifista en ese país desde
entonces (cuando su historia era muy militarista), y la petición reiterada por
parte de Japón de eliminar las armas atómicas del mundo. Sus niveles de atomosofobia
los han inmovilizado, pero tienen sus
formaciones reactivas colectivas y políticas al tener muchas plantas de energía
atómica…¿Cuándo descubriremos el sufrimiento de perder todas esas vidas por el
VIH/SIDA y levantaremos una llama permanente en algún lugar (podría ser en
África) que no se apague hasta haber acabado con esta pandemia?
Todos y todas somos HIVakushas por el VIH…Somos
los sobrevivientes de la era del SIDA…¿Qué haremos?

Un gran gusto leer esta publicación y feliz de que nos tengas en tan alta y sincera estima. Considero muy valioso este camino que estar abriendo con la claridad y profundidad de tu formación y experiencia de psicológo clínico y el anclaje que representa tu condición del único psicólogo en nuestro país trabajando como tal en equipo interdisciplinario en la atención de los pacientes Vih positivo y SIDA. Muchos éxitos en la culminación de la Maestría en Orientación Sexual que cursas en el más calificdo y reconocido Insituto de Investigación y Post Grado en Sexología enraizado en la Psiquiatría y Psicología; creado por nuestro Maestro y Amigo Fernando Bianco.
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