Mukaichí de la Esperanza de una Bala 🕯️
Mukaichí de la Esperanza de una Bala 🕯️
Cuando estaba en la universidad fui seducido por los ojos de una hermosa mujer. Ella no veía bien porque de niña un día quiso ver el sol mucho tiempo y parte de su retina se quemó. La busqué un día en su apartamento y no la encontré. Pero ese día conocí al conserje de su edificio y a su familia. Él me abrió su hogar mientras esperábamos a la universitaria de ojos bellos pero casi incinerados. Ella nunca llegó y fue propicio porque pude conocer al conserje y a su familia. Este hombre tenía un particular pasatiempo y era convertir proyectiles en lapiceros. Sí, con la bala hacía la cabeza del lapicero que enroscaba en una caña hecha de madera y con la culata del proyectil elaboraba el dispositivo retráctil con el cual se sacaba o metía la punta de la bolilla de la tinta a través de un orificio en la bala. Era algo fascinante de ver. El conserje me mostró dónde fabricaba esos lapiceros: un pequeño escritorio con todo lo necesario. No le pregunté de dónde sacaba las balas ni por qué había comenzado ese hobbie. Pero lo que si recuerdo que me dijo fue: "quise convertir un objeto mortal en algo útil". Tengo en mi memoria que era un hombre de origen colombiano, por lo que intuyo que era su manera de sanar sus propias heridas de la guerra. Al final la chica hermosa de ojos seductores no llegó, pero el conserje me regaló uno de esos lapiceros, como un compromiso de usar adecuadamente las palabras escritas por ese antiguo proyectil. Con ese lapicero firmé cosas importantes para mí. También era un recordatorio de que las palabras puedes ser armas peligrosas, dichas o escritas, y que también podían iniciar guerras. Recordé este episodio ocurrido en Maracaibo, antes de 1.996, cuando ví la foto de Leila Khaled en 1.969 cuando secuestró un avión. En su dedo anular derecho, llevaba un anillo hecho con el seguro de una granada y con una bala que fueron parte de su entrenamiento para defender al pueblo Palestino. Creo que ese anillo expresaba un compromiso profundo con su lucha. Un proyectil puede ser un bolígrafo o un anillo, o la causa de que una persona pueda ser herida o asesinada. Puede ser la forma en la cual un sobreviviente de una guerra civil sane sus propias heridas o de que una joven palestina de 24 años pueda sentirse unida a una tierra arrebatada. Una bala puede ser algo diferente para lo cual fue ideada. Esa es nuestra esperanza como humanos. El alma de un arma. Gracias Jon Restrepo por presentarme a Leila Khaled.
Alfonso Abraham Amaya Rojas


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