Cardiosofía II: Vivir con el Corazón.
Vivir con el corazón en Irenosofía significa integrar las experiencias desde nuestro tambor interno. Irenoterapia sería armonizarnos o equilibrarnos desde nuestro centro cardíaco: descubrir nuestro estado de bienestar psicocorporal o expresión óptima, espacio personal desde el cual fluimos, estamos enfocados, relajados y alertas.
La sabiduría de vivir desde el corazón evidencia tres enseñanzas:
1) Todo está vivo dentro y fuera de mí.
2) Todo se mueve dentro y fuera de mí.
3) Todo está unido dentro y fuera de mí.
Estas tres enseñanzas cardiosóficas se pueden resumir en tres principios: el biosófico, el cinestesófico y el sinestesófico. Todo lo que está vivo se mueve, y todo lo que se mueve tiende a unirse.
Vivir desde el corazón implica en Irenosofía desarrollar la dimensión de profundidad del Ser Humano que se deriva de las enseñanzas que nombramos antes. La Dimensión Profundidad se refiere al descubrimientos del flujo de energía psicoenergética entre el ambiente y el ser humano, aferencia y eferencia, equilibrio dinámico entre todo lo que entra y sale, física y psicológicamente de nuestro cuerpo total. Esta dimensión profundidad hemos descubierto que obedece a tres equilibrios dinámicos que funcionan simultáneamente en cualquier flujo de energía, aunque por momentos pareciera dominar una sobre otra, casí siempre actúan simultáneamente. Estos son:
1) Ortodinámica Refectiva. Hace referencia al flujo y equilibrio correcto entre la sensación y respuesta motora, afectación sensorial-emotiva y efectividad motora-afectiva. A este orden pertenecen todos los condicionamientos a los que hemos sido sometidos en nuestra vida.
2) Ortodinámica Refensiva. Tiene que ver con el equilibrio correcto entre la defensiva y ofensiva psicocorporal hacia el ambiente. Desde la activación refensiva del sistema inmunológico hasta los mecanismis de defensa psicológico (estilos de afrontamiento del estrés) pertenecen a este equilibrio. Todo la energía con la cual nos autoafirmamos obedece a este equilibrio.
3) Ortodinámica Retructiva. Es el equilibrio correcto entre la estructuración y desestructuración de los sistemas psicocorporales. Desde el anabolismo-catabolismo hasta la energía creativa-sexual y destructiva-digestiva-urinaria, que generan productos corporales o desechos (semén, óvulos, heces, orina, sudor) obedecen a este equilibrio. Incluso cuando realizamos una obra artística o un proyecto laboral, y cuando desechamos ideas o cosas que ya no nos sirven, estamos en este orden.
Estas tres ortodinámicas de la Dimensión Profundidad son moduladas por nuestro corazón. Cuando hacemos actividades o ejercicios para integrar Corazón y Cerebro, a esta integración ortodinámica es la que los antiguos chinos llamaban mente-corazon o hsin. Cuando realizamos ortodinámicas para sintetizar Corazon y Visceras (Sobre todo las gónadas) podríamos vivenciar lo que algunos poetas y hedonistas de origen latino llaman "comer y tener el corazón contento" o "llevar a la cama el corazón". Cuando integramos acciones prágmáticas y Corazón, equilibramos nuestra lateralidad derecha, por otro lado cuando integramos acciones artísticas-estéticas y Corazón equilibramos nuestra lateralidad izquierda. Cuando integramos prágmatismo e idealismo con el Corazón somos honestos, tenemos carácter, podemos "Dar la Cara" a los demás, somos auténticos y tenemos Presencia. Nuestra Voz unida al Corazón resuena profundamente, y convierte nuestra personalidad en Personaridad, lo que repercute detrás de todas las máscaras y corazas personales. Cuando integramos Corazon y Pulmones desarrollamos las sabiduría del aire o Neumosofía, y tenemos energía. Cuando desde el Corazón, ese punto personal superior de nuestro cuerpo, empezamos a integrar estas ortodinámicas, vamos conformando nuestro Trébol Psicobioenergético de 4 hojas ( en realidad 4 Corazones). Se incrementa entonces nuestra Fortuna, entramos en contacto con nuestros tesoros psicogenealógicos y psicoespirituales.





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