Oxizacre necrofilia
o Mukaichí para reír y llorar...
Facundo Cabral contaba de un pueblo nativo norteamericano que tenía un refrán: "Nadie permanece mucho tiempo sobre un caballo muerto". Clarissa Pinkola Estés escribió que los granjeros de las colinas boscosas de Indiana y Míchigan tienen una expresión muy vernácula hacia las mujeres que pudren su vida en relaciones, trabajos o actividades insatisfactorias: "Ella está dando de mamar a una camada muerta". Por su parte, Abril Palomino, cuenta que una de las historias que inspiró al escritor del guión de la película "Coraline", Neil Gaiman, fue la leyenda urbana de Hampshire de una anciana demente que crío durante muchos años a la nieta recién nacida que había perdido a sus padres en un incendio. Como nadie había visto a la bebé en años desde la tragedia, unos niños del vecindario se introdujeron furtivamente en la casa de la vieja abuela para conocer a la niña. La encontraron en una cuna, totalmente calcinada y con dos botones cosidos a las cuencas de sus ojos. Cuando se llevaron a la anciana al psiquiátrico, aún aferrada al cuerpo de la nieta muerta, aseguraba que en ella habitaba el alma de la huérfana. Toda esta tragedia, me recordó el curioso caso venezolano del jinete ciego y con grave deficiencia auditiva, convencido de cabalgar un caballo muerto y semi-enmalsamado. Confundía, en su deterioro perceptivo, las exclamaciones de protesta de los espectadores con expresiones de júbilo del público. Dicen que un día perdió los estribos, cayó estrepitosamente al suelo pero recuperó la realidad. Generalmente la torpeza y perder los estribos te hace hundirte más en la locura. Y por último, es memorable el vídeo viral de octubre del 2019 sobre el caballo Jingang quien se hizo una celebridad por su habilidad de hacerse el muerto cada vez que el jinete lo quería montar. El astuto equino se desplomaba, cerraba los ojos o los ponía en blanco mientras sacaba la lengua para no ser explotado en el hipódromo...
Es decir, si en esa hermosa relación, algo o todo murió o finge estar muerto queriendo morirse de verdad verdad,
hay que estar demente o con anomalías sensoperceptivas, para seguir amamantando el sentimiento calcinado y con botones en lugar de ojos. Tarde o temprano, perderás los estribos tocando fondo en la realidad. Relaciones enmalsamadas con miradas de cloroformo y sonrisas eternas, de coitos con alma ausente son, sin lugar a dudas, el puente internacional que lleva al maravilloso país de lo psicótico...De reinas de corazones castradoras si no cumples sus caprichos y de conejos blancos que se prometen a sí mismos que no te amarán hasta que tengas amor propio...Las reinas consentidas nunca se satisfacen y los conejitos playboy como no se aman tampoco a ellos mismos, nunca te amarán...Son camada desalmada... ¿Cuántas veces hemos traficado afecto en esa frontera?
Alfonso Abraham Amaya Rojas
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