Décimo Séptimo Cuento para gestión emocional: Las Jorobas de la Alegría y la Rabia.😁😡
Décimo Séptimo Cuento para gestión emocional:
La Joroba de la Alegría y la Gratitud.
"En Japón cuentan una historia que narra cómo dos personas que aparentemente son iguales en su condición en la vida eran completamente distintas. Ambos eran de familias humildes y nacieron con una joroba en la frente.
Tse, uno de ellos, nació en una familia profundamente orgullosa y arrogante, en la que sentían que ellos estaban por encima de los demás y les gustaba destacarse. Creían que se merecían todo a cambio de nada, y maldecían renegando de cualquier incomodidad o inconveniente.
La familia de Yung, el otro niño que nació con joroba, era humilde y callada. Todos los miembros eran muy cariñosos y buenos los unos con los otros. Eran agradecido de lo poco que tenían y del don de la vida y la salud. Eso los mantenía alegres y optimistas.
Debido a su orgullo, la familia de Tse se sintió fatal al notar el defecto físico del nuevo miembro de la familia. No podían creer que uno de ellos tuviera esta protuberancia antiestética en la cara. Intentaron, en vano, quitar la protuberancia. Se quejaban de su mala suerte y de lo injusta que era la vida con ellos que merecían sólo lo mejor y la fortuna de ensaña contra ellos.
La familia de Yung, por otro lado, actuaron de manera muy diferente. Pensaron que el niño necesitaría más amor que cualquier otro. Entonces fue educado entre abrazos y gran afecto. Le enseñaron que valía mucho y que el defecto de su frente no era vergonzoso. Le dieron todo el amor y cariño posibles. Estaban agradecidos de la salud, buen humor e inteligencia de Yung, a pesar de su pequeño defecto facial.
Así los niños desarrollaron personalidades distintas: Tse creció sintiéndose muy infeliz, resentido y alargado. Su familia estaba muy avergonzada de él y siempre quería ocultarlo. Le cubrieron la frente con un sombrero, pero sin tener éxito en ocultar la gran joroba. Por estás razones Tse se convirtió en una persona compleja y triste.
Yung, mientras tanto, creció como un niño normal. Los otros niños se reían de su joroba, pero a él no le importaba. Incluso aprendió a bromear y reírse de sí mismo y a bromear con los demás. Esta actitud hizo que los demás dejaran de ver el defecto de Yung. Prestaron más atención a su buen humor y al buen amigo que era.
Un día, Yung fue al bosque y se hizo de noche sin que él se diera cuenta. Él decidió quedarse allí para descansar. Ya era tarde cuando escuchó una cacofonía. Vió entre los arbustos lo que estaba pasando. Un grupo de seres fabulosos bailaron alrededor del fuego. Su apariencia era extraña: eran genios.
Yung estaba asustado, pero la fiesta parecía tan animada que no pudo resistirse. Se acercó y, frente a la sorpresa de los genios, comenzó a bailar. Según esta hermosa fábula japonesa, los genios estaban felices con la alegría de Yung. Bailaron con él hasta el amanecer.
Cuando Yung se despidió, los genios no querían que se fuera. Por eso le dieron un golpe en la frente que le quitó la joroba y le dijeron:
“Guardaremos tu joroba para que vuelvas a buscarla y así puedas bailar con nosotros en otra oportunidad ".
No sabían que era un alivio para Yung que no tenía interés en regresar por la joroba que le habían tomado como garantía de su regreso.
Yung regresó a la aldea sin el bulto, y todos quedaron atónitos. Tse, pensó entonces que era su gran oportunidad. Le pidió a Yung que le prestara su ropa para fingir ser él.
Tse fue al bosque y, al acercarse el amanecer, escuchó las festividades. Él se acercó de inmediato. Estaba impaciente porque su joroba fuera removida. Nada más importaba. Por eso no bailó, ni compartió la fiesta con los genios que intentaron hacer que participará en la celebración, pero Tse se alejó con enojo y molestia.
Uno de los genios se acercó y puso la joroba de Yung en la frente de Tse.
“Llévate está joroba. Es hora de que te vayas y no te molestes en volver. Seguramente deseas dos jorobas porque como te gusta estar amargado y molesto, tener dos te dará más motivos para sentir lo que te gusta sentir."
El Universo responde dándote más de lo que sientes cada día..."
Abdeel Yanez y Alfonso Amaya

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