Hambre, Sed y Satisfacción
Sexo sin amor
es comida sin especias...
Carne sin alma...
Cuando estamos hambrientos,
esa hambre suele ser
el mejor condimento hasta saciarse...
Pero luego,
al comer para el deleite,
se siente el vacío...
Los profundos vacíos
de afecto, placer y grandeza
son difíciles de llenar
en una cultura
de la mercancía superficial
de entretenimiento,
pornografía
y obsolescencia.
Habrientos y sedientos
de intimidad,
de erotismo
y de magnificencia
los humanos viven y mueren
sin dignidad ni libertad.
Sólo el verdadero amor
otorga el derecho
al supremo deleite
de la satisfacción
y el goce bienaventurado:
Dignidad y Libertad Ónticas.
Alfonso Abraham Amaya Rojas
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