Jalabolismo
El jalabolismo ha sido una necesidad transgeneracional en el mundo. Sin duda, su emergencia histórica en Latinoamérica y Venezuela ha sido innegable. Antonio Arraiz ya lo ha dibujado con letras en algunos personajes de Tío Tigre y Tío Conejo.
Algunos atribuyen el jalamecatismo criollo a quiénes mecían la hamaca de Bolívar y otros a quiénes arrastraban los grillos de los presos políticos ricos de La Rotunda de Gómez.
Estoy convencido que todas las revoluciones y gobiernos han tenido, tienen y tendran sus jalamecates, jalabolas y cortamecates y cortabolas. También sus cuatriboleaos que en algún momento dicen "basta". En 1992, uno de esos, dijo "basta" con otros diez mil...Pero el jalabolismo de esa época era hacia CAP y el cuatriboleo fue asumido dignamente. Es curioso que Arraiz lo refiera como un arquetipo histórico de transformación: el peligro de ser Tío Conejo en el poder, es que te puedes transformar poco a poco en Tío Tigre. El jalabolismo hacia cuatriboleaos tiene esos efectos. Es como la sobadera a la lámpara de Aladino, tarde o temprano sale el mal o buen genio, y te da por pedir deseos. Pero la lámpara es de todos y se llama Poder.
El jalabolismo y el cuatriboleo agrede el Derecho Humano al Poder más grande: al del Nosotros unidos para sembrar semillas de Amor...
Pero ya Silvio Rodríguez explicó en su canción ese problema en su canción "El Problema"...
Ojalá ninguna filosofía política de jalabolismos ni cuatriboleos te robe tu Poder de Sembrar...
P.D.:
Sin embargo...
Es delicada la la frontera entre el jalabolismo suave y la genuina expresión de admiración. Por ello, tampoco debe la envidia y la vanidad reprimir una sincera expresión de reconocimiento ante lo bueno y lo excelente de cualquier gobierno.
Ese es un dilema serio de la política.
Alfonso Abraham Amaya Rojas
Habrá que preguntarse hasta qué punto soy capaz de amar y de elegir entre la dignidad y la indignidad, de decir no, de desobedecer. Capaz de caminar con tus propias piernas, pensar con tu propia cabeza y sentir con el propio corazón en lugar de resignarte a pensar lo que te dicen.
EDUARDO GALEANO
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