Décimo Noveno Cuento de Gestión Emocional: El dragón negro y el dragón dorado 🐉🐉🖤🤍

 El dragón negro y el dragón dorado🐉🐉🖤🤍


      Hace mucho tiempo o quizá tan sólo 200 milisegundos, en un reino lejano, vivía un dragón negro con 12 cabezas. Cada una de sus cabezas tenía un nombre y una personalidad diferente, según el signo del zodiaco al que pertenecía. El dragón negro era muy poderoso y temido por todos, pero también muy solitario y triste. Su corazón estaba roto por una antigua traición, y desde entonces había perdido la confianza y el amor por sí mismo.

    Un día, el dragón negro sintió la presencia de unos extraños visitantes en su cueva. Eran 12 fantasmas que habían venido a ofrecerle su ayuda. Los fantasmas le dijeron que podían curar su corazón roto si les permitía entrar en sus cabezas y compartir su cuerpo. El dragón negro, desesperado por aliviar su dolor, aceptó sin pensarlo.

      Pero los fantasmas no eran lo que parecían. En realidad, eran los espíritus de los defectos asociados a cada signo del zodiaco, y habían venido a aprovecharse del dragón negro y a corromperlo. Así, el fantasma de la ira entró en la cabeza de Aries, el fantasma de la pereza en la de Tauro, el fantasma de la superficialidad en la de Géminis, el fantasma de la decepción en la cabeza de Cáncer, el fantasma del Narcisismo en la de Leo, el fantasma de la rigidez en la cabeza de Virgo, el fantasma de la indecisión en la de Libra, el fantasma de la venganza en la cabeza de Escorpio, el fantasma de la imprudencia en la de Sagitario, el fantasma de la codicia en la de Capricornio, el fantasma de la rebeldía en la cabeza de Acuario y el fantasma de la ilusión en la de Piscis.

     El dragón negro no se dio cuenta del cambio que se había producido en él. Creyó que los fantasmas le habían hecho un favor, y se sintió más fuerte y seguro que nunca. Pero en realidad, se había convertido en un ser malvado y cruel, que solo buscaba destruir y dominar todo lo que veía. Su corazón roto se había transformado en un corazón oscuro, y sus ojos se habían vuelto rojos como la sangre.

     El dragón negro comenzó a atacar a los demás seres vivos, sin importarle si eran amigos o enemigos. Su furia era incontrolable, y nadie podía detenerlo. Su igualdad más grande era influir desde cada cabeza en las personas al punto de exacerbar sus defectos psicológicos hasta convertirlos en enfermedades terribles.Las personas del reino estaban condenadas a morir de alguna enfermedad por la maldición de su signo en alguna de las doce cabezas del dragón negro.

    El dragón negro con sus 12 cabezas invadidas por los fantasmas de los defectos de cada signo no solo hacen sufrir al dragón negro malvado y cruel,  provocándole enfermedades que lo debilitan y lo hacen sufrir; sino que además, estas enfermedades se contagian a las personas que el dragón negro ataca o domina, causando estragos en el reino de esta forma según el signo zodiacal de cada habitante:


 -Aries: La ira. El fantasma de la ira le provoca al dragón negro problemas cardiovasculares, como hipertensión, arritmias o infartos. También le causa inflamación y dolor en la cabeza, los ojos y los oídos. Estas enfermedades se transmiten a las personas que el dragón negro agrede o intimida, generando estrés, ansiedad y violencia.


   - Tauro: La pereza. El fantasma de la pereza le provoca al dragón negro problemas metabólicos, como obesidad, diabetes o colesterol. También le causa rigidez y torpeza en el cuello, la garganta y la voz. Estas enfermedades se transmiten a las personas que el dragón negro explota o posee, generando apatía, conformismo y dependencia.

    - Géminis: La superficialidad. El fantasma de la superficialidad le provoca al dragón negro problemas respiratorios, como asma, bronquitis o alergias. También le causa nerviosismo e inestabilidad en los brazos, las manos y los pulmones. Estas enfermedades se transmiten a las personas que el dragón negro engaña o manipula, generando confusión, mentira e inconstancia.

    - Cáncer: La decepción. El fantasma de la decepción le provoca al dragón negro problemas digestivos, como gastritis, úlceras o cáncer de estómago. También le causa tristeza y melancolía en el pecho, el corazón y el estómago. Estas enfermedades se transmiten a las personas que el dragón negro traiciona o rencora, generando depresión, inseguridad y victimismo.

  - Leo: El narcisismo. El fantasma del narcisismo le provoca al dragón negro problemas circulatorios, como anemia, varices o trombosis. También le causa orgullo y vanidad en la espalda, el corazón y la columna vertebral. Estas enfermedades se transmiten a las personas que el dragón negro domina o desprecia, generando inferioridad, egoísmo y autoritarismo.

  - Virgo: La rigidez. El fantasma de la rigidez le provoca al dragón negro problemas intestinales, como estreñimiento, colitis o parásitos. También le causa obsesión y perfeccionismo en el abdomen, el intestino y el bazo. Estas enfermedades se transmiten a las personas que el dragón negro critica o exige, generando ansiedad, culpa y pesimismo.

 - Libra: La indecisión. El fantasma de la indecisión le provoca al dragón negro problemas renales, como cálculos, infecciones o insuficiencia renal. También le causa indecisión e inseguridad en los riñones, las glándulas suprarrenales y la vejiga. Estas enfermedades se transmiten a las personas que el dragón negro influye o hipersensibiliza a las personas, generando duda, miedo e inestabilidad.

  - Escorpio: La venganza. El fantasma de la venganza le provoca al dragón negro problemas genitales, como impotencia, infertilidad o enfermedades de transmisión sexual. También le causa odio y crueldad en los órganos sexuales, el recto y la próstata. Estas enfermedades se transmiten a las personas que el dragón negro castiga o manipula, generando rencor, celos y obsesión.

   - Sagitario: La imprudencia. El fantasma de la imprudencia le provoca al dragón negro problemas hepáticos, como hepatitis, cirrosis o ictericia. También le causa exageración y fanfarronería en el hígado, el páncreas y el muslo. Estas enfermedades se transmiten a las personas que el dragón negro desafía o irrespetua, generando imprudencia, irresponsabilidad y superficialidad.

   - Capricornio: La codicia. El fantasma de la codicia le provoca al dragón negro problemas óseos, como artritis, osteoporosis o fracturas. También le causa materialismo y egoísmo en los huesos, las articulaciones y las rodillas. Estas enfermedades se transmiten a las personas que el dragón negro explota o posee, generando codicia, avaricia y frialdad.

  - Acuario: La rebeldía. El fantasma de la rebeldía le provoca al dragón negro problemas nerviosos, como estrés, ansiedad o insomnio. También le causa radicalismo e descontrol en los nervios, las venas y las pantorrillas. Estas enfermedades se transmiten a las personas que el dragón negro rompe o desestabiliza, generando rebeldía, excentricidad y  conducta antisocial.

  - Piscis: La ilusión. El fantasma de la ilusión le provoca al dragón negro problemas inmunológicos, como alergias, infecciones o autoinmunidad. También le causa escapismo e idealismo en el sistema linfático, los pies y el timo. Estas enfermedades se transmiten a las personas que el dragón negro engaña o victimiza, generando ilusión, ingenuidad y dependencia.

   Los reyes y los magos, al percibir este desastre en la población, se unieron para combatir al dragón negro, pero fueron derrotados uno tras otro. El reino entero estaba en peligro, y parecía que nadie podía salvarlo.

   Pero había una esperanza. En lo más profundo del bosque, vivía otro dragón con 12 cabezas. Era un dragón dorado, que también tenía un nombre y una personalidad diferente para cada una de sus cabezas, según el signo del zodiaco al que pertenecía. El dragón dorado era muy sabio y bondadoso, pero también muy solitario y triste. Su corazón estaba roto por una antigua pérdida, y desde entonces había perdido el sentido y el gusto por la vida.

   Un día, el dragón dorado sintió la presencia de unos extraños visitantes en su refugio. Eran 12 ángeles que habían venido a ofrecerle su ayuda. Los ángeles le dijeron que podían sanar su corazón roto si les permitía entrar en él  para sanarlo y compartir su desdicha. El dragón dorado, desconfiado por naturaleza, les preguntó qué querían a cambio.

    Los ángeles le respondieron que no querían nada más que su felicidad y su bienestar. Le explicaron que eran los espíritus de las virtudes asociadas a cada signo del zodiaco, y que habían venido para iluminarlo y  para guiarlo. 


   El dragón dorado a pesar de la desconfianza del duelo en su corazón roto, acepto la compañía y luz de los ángeles. Así que éstos pudieron tocar su corazón. En ese momento, su corazón roto sintió que una poderosa luz dorada entraba a través de las grietas cardíacas. Se vió rodeado de una esfera dorada, y durante unas horas doradas las grietas fueron sanadas con la luz dorada, como si fuera el pegamento con polvo dorado que el kintzugi emplean para sanar las vasijas de atrapar pulpos en el fondo del mar: Tako Tsubo. 

    Tuvo luego un discernimiento. Pudo comprender, la forma en que esa luz había sanada cada una de sus doce cabezas desde su corazón, de la siguiente manera:

- Aries: El primer signo del zodiaco está regido por el elemento fuego y el planeta Marte. Su símbolo es el carnero, y su color es el rojo. Aries es un signo de acción, iniciativa, liderazgo y pasión. Su Virtud: El valor. El ángel del valor le da al dragón dorado una valentía admirable, pero también lo hace noble, generoso, honesto y protector. El dragón dorado enfrenta sus miedos con coraje y defiende a los más débiles. Su valor lo inspira y lo hace luchar por lo que cree.

- Tauro: El segundo signo del zodiaco está regido por el elemento tierra y el planeta Venus. Su símbolo es el toro, y su color es el verde. Tauro es un signo de estabilidad, seguridad, paciencia y sensualidad. Su Virtud: La paciencia. El ángel de la paciencia le da al dragón dorado una calma inalterable, pero también lo hace perseverante, práctico, leal y afectuoso. El dragón dorado sabe esperar el momento adecuado para actuar y no se deja llevar por la ansiedad ni por la prisa. Es fiel a sus principios y a sus seres queridos.


- Géminis: El tercer signo del zodiaco está regido por el elemento aire y el planeta Mercurio. Su símbolo son los gemelos, y su color es el amarillo. Géminis es un signo de comunicación, inteligencia, adaptabilidad y curiosidad. Su Virtud: La inteligencia. El ángel de la inteligencia le da al dragón dorado una astucia increíble, pero también lo hace ingenioso, creativo, versátil y divertido. El dragón dorado usa su mente para resolver problemas y para aprender cosas nuevas. Tiene un gran sentido del humor y sabe cómo entretener a los demás.

- Cáncer: El cuarto signo del zodiaco está regido por el elemento agua y la Luna. Su símbolo es el cangrejo, y su color es el blanco. Cáncer es un signo de emociones, sensibilidad, intuición y familia. Su Virtud: La fidelidad. El ángel de la fidelidad le da al dragón dorado una capacidad para amar y cuidar a los demás, pero también lo hace compasivo, protector, imaginativo y soñador. El dragón dorado confía en su corazón y se entrega a sus seres queridos. Es leal a sus ideales y a sus sueños.

- Leo: El quinto signo del zodiaco está regido por el elemento fuego y el Sol. Su símbolo es el león, y su color es el dorado. Leo es un signo de brillo, orgullo, generosidad y creatividad. Su Virtud: La nobleza. El ángel de la nobleza le da al dragón dorado una dignidad admirable, pero también lo hace magnánimo, bondadoso, carismático y creativo. El dragón dorado se respeta a sí mismo y respeta a los demás. Es generoso con los que lo necesitan y sabe reconocer sus errores. Es un líder nato.

- Virgo: El sexto signo del zodiaco está regido por el elemento tierra y el planeta Mercurio. Su símbolo es la virgen, y su color es el gris. Virgo es un signo de orden, análisis, perfección y servicio. Su Virtud: La humildad. El ángel de la humildad le da al dragón dorado una eficiencia impecable, pero también lo hace modesto, servicial, práctico y realista. El dragón dorado no busca el reconocimiento ni la fama, sino que trabaja por el bien común. Es flexible con las circunstancias y con las personas. Ve siempre el lado positivo de las cosas.

- Libra: El séptimo signo del zodiaco está regido por el elemento aire y el planeta Venus. Su símbolo es la balanza, y su color es el rosa. Libra es un signo de equilibrio, armonía, belleza y justicia. Su Virtud: La elegancia. El ángel de la elegancia le da al dragón dorado una gracia incomparable, pero también lo hace refinado, sociable, artístico e imparcial. El dragón dorado sabe cómo comportarse y cómo expresarse en cada situación. Tiene un gusto exquisito y una mente abierta. Se respeta a sí mismo y respeta a los demás.

- Escorpio: El octavo signo del zodiaco está regido por el elemento agua y los planetas Marte y Plutón. Su símbolo es el escorpión, y su color es el negro. Escorpio es un signo de intensidad, misterio, transformación y poder. Su Virtud: La pasión. El ángel de la pasión le da al dragón dorado una fuerza para superar y transformar sus obstáculos, pero también lo hace leal, profundo, intuitivo y magnético. El dragón dorado vive con intensidad y entrega todo lo que tiene. Es fiel a sus sentimientos y a sus principios. Tiene un carisma irresistible.

- Sagitario: El noveno signo del zodiaco está regido por el elemento fuego y el planeta Júpiter. Su símbolo es el centauro, y su color es el azul. Sagitario es un signo de aventura, optimismo, libertad y conocimiento. Su Virtud: La sabiduría. El ángel de la sabiduría le da al dragón dorado una capacidad para aprender y enseñar nuevas cosas, pero también lo hace sincero, generoso, alegre y tolerante. El dragón dorado busca el sentido y el propósito de la vida. Comparte su conocimiento y su experiencia con los demás. Respeta la diversidad y la pluralidad de opiniones.

- Capricornio: El décimo signo del zodiaco está regido por el elemento tierra y el planeta Saturno. Su símbolo es la cabra, y su color es el marrón. Capricornio es un signo de ambición, responsabilidad, disciplina y éxito. Su Virtud: La prudencia. El ángel de la prudencia le da al dragón dorado una capacidad para planificar y organizar sus proyectos y obtener resultados, pero también lo hace humilde, trabajador, fiel y respetuoso. El dragón dorado valora el esfuerzo y el mérito. No se deja llevar por la ambición ni por la vanidad. Tiene sentido del deber y de la justicia.

- Acuario: El undécimo signo del zodiaco está regido por el elemento aire y los planetas Urano y Saturno. Su símbolo es el aguador, y su color es el violeta. Acuario es un signo de originalidad, innovación, independencia y humanidad. Su Virtud: La inventiva. El ángel de la inventiva le da al dragón dorado una habilidad para renovar y mejorar lo existente y crear nuevas soluciones, pero también lo hace original, creativo, visionario y solidario. El dragón dorado se adapta a los cambios y los promueve. Tiene ideas geniales y revolucionarias. Le gusta la gente y la sociedad.


- Piscis: El duodécimo signo del zodiaco está regido por el elemento agua y los planetas Neptuno y Júpiter. Su símbolo son los peces, y su color es el verde agua. Piscis es un signo de fantasía, sensibilidad, compasión y espiritualidad. Su Virtud: La inspiración. El ángel de la inspiración le da al dragón dorado una habilidad para conectar con la realidad y crear su propio arte, pero también lo hace artístico, intuitivo, empático y místico. El dragón dorado se enfrenta a los problemas con creatividad y con fe. Expresa su arte y su espiritualidad con los demás. Inspira y ayuda a los demás.


  Así, cada ángel llenó de una virtud o valor cada cabeza asociada a cada signo. El dragón dorado se sintió conmovido por la sinceridad y la bondad de los ángeles. En ese momento, sintió un calor y una luz que le llenaron el pecho. Su corazón roto se había transformado en un corazón luminoso, y sus ojos se habían vuelto azules como el cielo. La esfera dorada había unido su corazón roto como una vasija rota se repara con Kintzugi, refugia con destellos dorados... 


    El dragón dorado se dio cuenta del cambio que se había producido en él. Se sintió más vivo y feliz que nunca, y recuperó el amor por sí mismo y por los demás. Pero también supo en su corazón lleno de compasión de la amenaza que suponía el dragón negro, y de los estragos que estaba causando en el reino. Los ángeles le dijeron que él era el único que podía enfrentarse al dragón negro, y que debía hacerlo por el bien de todos.


   El dragón dorado aceptó su misión, y salió de su refugio dispuesto a luchar. Voló hacia la cueva del dragón negro, y lo encontró rodeado de fuego y destrucción. El dragón negro lo reconoció al instante, y sintió un odio y un miedo que nunca había sentido antes. Sabía que el dragón dorado era su opuesto, y que solo uno de los dos podía sobrevivir.


     Los dos dragones se lanzaron el uno contra el otro, iniciando una batalla épica. Sus cabezas se enfrentaban entre sí, según sus signos del zodiaco. Aries contra Aries, Tauro contra Tauro, Géminis contra Géminis, y así hasta completar las 12 parejas. Cada una de las cabezas tenía un poder especial, relacionado con su elemento y su planeta regente.


     El dragón negro usaba sus poderes para atacar y herir al dragón dorado. El fantasma de la ira le daba a Aries una fuerza descomunal, el fantasma de la pereza le daba a Tauro una resistencia inquebrantable y el deseo de dar el mejor golpe para luego descansar, el fantasma de la superficialidad le daba a Géminis una velocidad asombrosa, la decepción de Cáncer lo motivaba a no perder ninguna batalla para no agrandarla, el Narcisismo de Leo le hacía crecer los músculos, la rigidez de Virgo lo hacían inflexible en sus propósitos oscuros, la indecisión de Libra le permitía aprovechar cualquier desliz de inseguridad de su oponente, el deseo de Venganza de Escorpio alimentaba la furia de su corazón, la imprudencia de Sagitario lo convertía en un adversario impredecible, la codicia de Capricornio le permitía tener recursos casi infinitos, la rebeldía de Acuario le daba alas para no descansar, y la ilusión de Piscis le permitía engañar a su enemigo constantemente.

    El dragón dorado usaba sus poderes para defenderse y curarse del dragón negro. El ángel del valor le daba a Aries una valentía admirable, el ángel de la paciencia le daba a Tauro una calma inalterable, el ángel de la inteligencia le daba a Géminis una astucia increíble, el ángel de Cáncer le inspiraba lealtad y fidelidad a su propósito de ayudar a las personas, el ángel de Leo lo llenó de nobleza y caballerosidad en su cruzada, el ángel de Virgo lo hizo humilde para no subestimar a su adversario, el ángel de Libra lo vistió de elegancia en sus movimientos, el ángel de Escorpio mantenía el fuego sagrado de la pasión en su mente y corazón, el ángel de Sagitario lo guiaba con sabiduría en los días de flaqueza en las batallas, el ángel de Capricornio lo hacia prudente en momentos de temeridad, el ángel de Acuario le daba creatividad e inventiva para emplear eficientemente sus recursos, y el ángel de Piscis le daba la inspiración de no perder el contacto consigo mismo y con la realidad, para no perderse en la agresividad de la lucha.

    La batalla duró horas, días, semanas. Ninguno de los dos dragones cedía ni se rendía. El cielo se llenó de fuego, agua, aire y tierra. El reino entero se incendió, inundó, sufrió de huracanes y terremotos ante el choque de los dos colosos. Los reyes y los magos observaban con asombro y esperanza el duelo final.


    Pero al final, solo podía haber un vencedor. Y ese fue el dragón dorado. Su corazón luminoso era más fuerte que el corazón oscuro del dragón negro. Sus virtudes eran más poderosas que los defectos del dragón negro. Sus ojos azules eran más claros que los ojos rojos del dragón negro.



     El dragón dorado logró vencer al dragón negro con un golpe decisivo. Usó su Ojo Esplente o Basira del Corazón, que era capaz de ver la verdad y la bondad en todo lo que existía, incluso en los fantasmas del dragón negro. Con ese ojo, miró al corazón del dragón negro, y le mostró todo lo que había perdido por culpa de los fantasmas. Le mostró su verdadero ser, antes de que fuera corrompido por el odio y el miedo.


   El dragón negro sintió un dolor insoportable al ver su propia imagen reflejada en el ojo del dragón dorado. Se dió cuenta de lo equivocado que había estado, y de lo mucho que había sufrido por su culpa. Se arrepintió de todo lo que había hecho, y quiso pedir perdón al dragón dorado. Pero ya era demasiado tarde.

    El corazón oscuro del dragón negro no pudo soportar tanta luz, y se rompió en mil pedazos. Los fantasmas que habían invadido las cabezas del dragón negro se desvanecieron cuando su corazón se rompió. Ya no tenían ningún poder ni ningún lugar donde esconderse. Fueron expulsados por la luz del ojo del dragón dorado, que los hizo sentir todo el mal que habían causado. Los fantasmas se arrepintieron de sus defectos, y pidieron perdón al dragón dorado y a todas las personas que habían sufrido por su culpa. Pero ya era demasiado tarde.


    El dragón dorado sintió pena por los fantasmas, y les perdonó con generosidad. Les dijo que no tenían que temer a la luz, sino que podían aprender de ella. Les invitó a unirse a los ángeles, que eran los espíritus de las virtudes asociadas a cada signo del zodiaco, y que habían venido a iluminarlos y a guiarlos. Les dijo que podían transformar sus defectos en virtudes, y que podían ayudar a sanar el reino.

    Los fantasmas aceptaron la oferta del dragón dorado, y se unieron a los ángeles. Así, el fantasma de la ira se convirtió en el ángel del valor, el fantasma de la pereza en el ángel de la paciencia, el fantasma de la superficialidad en el ángel de la inteligencia, el fantasma de la decepción se convirtió en el ángel de la lealtad, el fantasma del narcisismo en el ángel de la nobleza, el fantasma de la rigidez en el ángel de la humildad, el fantasma de la indecisión se convirtió en el ángel de la elegancia, el fantasma de la venganza en el ángel de la pasión, el fantasma de la imprudencia en el ángel de sabiduría, el fantasma de la codicia en el ángel de la prudencia, el fantasma de la rebeldía en el ángel de la creatividad, y el fantasma de la ilusión se convirtió en el ángel de la inspiración.

    Los fantasmas y los ángeles se abrazaron y se fundieron en una sola luz, que llenó de paz y armonía el cuerpo y el alma del dragón dorado. El dragón negro al fin tuvo paz en su corazón y su cueva se iluminó de Esperanza...

     El dragón dorado se sintió feliz y agradecido por el milagro que había ocurrido. Su corazón luminoso era más grande y más fuerte que nunca. Sus virtudes eran más poderosas y más sabias que nunca. Sus ojos azules eran más claros y más profundos que nunca.

     El dragón dorado voló hacia el reino, y lo encontró lleno de esperanza y alegría. Las personas lo recibieron con aplausos y ovaciones, y le agradecieron por haber salvado al mundo del dragón negro. El dragón dorado les dijo que no tenía que agradecerle nada, sino que él les debía todo a ellos. Les dijo que él solo había sido un instrumento de la luz, y que la verdadera fuerza estaba en sus corazones.

    El dragón dorado les pidió que lo acompañaran a su refugio en el bosque, donde les mostraría algo maravilloso. Las personas aceptaron con curiosidad, y lo siguieron con admiración. El dragón dorado los llevó hasta su refugio, donde les mostró una imagen de su corazón roto sanado con kintsugi y que se encontraba dentro de una esfera dorada.

     El dragón dorado les explicó que esa imagen era una representación de su propio corazón, antes y después de haber conocido a los ángeles. Les dijo que el kintsugi era una forma de arte y filosofía japonesa que consistía en reparar las vasijas rotas con polvo de oro, resaltando sus grietas y cicatrices como parte de su historia y belleza . Les dijo que la esfera dorada era una forma de meditación que consistía en imaginar una luz dorada que envolvía y protegía el cuerpo, y que ayudaba a liberar las emociones negativas asociadas a un trauma. Que sanar un trauma en las primeras horas o tres días, impedía que se hundieran en la profundidad del duelo o del secreto, haciéndose invisible, y pudiendo pasar así, convertido en fantasma, de abuelos, a hijos y nietos hasta 24 generaciones...

    El dragón dorado les dijo que esas dos técnicas le habían ayudado a sanar su corazón roto, y que quería compartirlas con ellos. Les dijo que todos tenían un corazón roto por alguna razón, pero que también tenían la capacidad de sanarlo con luz y oro. Les dijo que todos eran únicos e irrepetibles, y que sus heridas y cicatrices formaban parte de su belleza.

    Las personas se sintieron conmovidas por las palabras del dragón dorado, y miraron con asombro la imagen. Reconocieron sus propios dolores y sus propias esperanzas en ese corazón roto sanado con kintsugi y dentro de una esfera dorada. Sintieron una conexión especial con el dragón dorado, y le pidieron que fuera su rey.

     El dragón dorado se sorprendió por la petición de las personas, y les dijo que él no era digno de ser su rey. Les dijo que él solo era un dragón con 12 cabezas, que representaban los 12 signos zodiacales. Les dijo que él solo era un reflejo de ellos mismos, y que ellos eran los verdaderos reyes.

    Las personas insistieron en que el dragón dorado fuera su rey, y le dijeron que él era el único que podía unir y gobernar al reino. Le dijeron que él era el único que podía enseñarles y guiarles con su sabiduría y su bondad. Le dijeron que él era el único que podía inspirarles y ayudarles con su arte y su espiritualidad.

     El dragón dorado se sintió halagado por las palabras de las personas, y aceptó ser su rey. Les dijo que lo haría con humildad y con responsabilidad, y que siempre buscaría el bien común. Les dijo que lo haría con amor y con gratitud, y que siempre contaría con su apoyo. Así fue como el dragón dorado se convirtió en el rey del reino, y cómo el reino se convirtió en el reino del dragón dorado. 

     Este fue el discurso que el dragón dorado hizo el día que tomó posesión de su reinado:


"Queridos habitantes del reino,


    Hoy es un día muy especial para mí y para todos vosotros. Hoy asumo el honor y la responsabilidad de ser vuestro rey, después de haber vencido al dragón negro que amenazaba nuestra paz y nuestra felicidad. Hoy celebramos el triunfo de la luz sobre la oscuridad, de la vida sobre la muerte, de la virtud sobre el defecto.


    Pero no quiero que este día sea sólo un día de júbilo y de agradecimiento. Quiero que sea también un día de reflexión y de compromiso. Quiero que pensemos juntos en el sentido y el valor de nuestra existencia, en lo que nos hace ser lo que somos, en lo que nos une y nos diferencia. Quiero que hablemos de la libertad y de la dignidad, dos conceptos que considero fundamentales para comprender y vivir el humanismo que quiero promover como rey.


    La libertad y la dignidad son dos conceptos que tienen dos niveles: uno ontológico y otro fenomenológico, es decir interno y externo. El nivel ontológico se refiere a lo que somos por naturaleza, a lo que nos define como seres humanos, a lo que nos hace iguales a todos los demás. El nivel fenomenológico se refiere a lo que hacemos con nuestra naturaleza, a lo que nos expresa como personas, a lo que nos hace diferentes a los demás.


    La libertad ontológica es la capacidad que tenemos todos los seres humanos de elegir nuestro propio destino, de actuar según nuestra propia voluntad, de ser causa de nuestros propios actos. La libertad ontológica es un don que nos ha sido dado por el hecho de existir, y que nadie puede quitarnos ni limitarnos. La libertad ontológica es un derecho inalienable e inviolable, que debemos respetar y defender siempre.


    La libertad fenomenológica es el uso que hacemos de nuestra capacidad de elegir, de actuar y de ser causa. La libertad fenomenológica es una responsabilidad que tenemos todos los seres humanos de dar sentido a nuestra existencia, de orientar nuestra voluntad hacia el bien, de asumir las consecuencias de nuestros actos. La libertad fenomenológica es un deber moral e intelectual, que debemos ejercer y perfeccionar siempre. Es llamada también Proyecto de Vida...


     La dignidad ontológica es el valor que tenemos todos los seres humanos por el hecho de ser personas, de tener una naturaleza racional y sensible, de poseer una dignidad intrínseca e incondicional. La dignidad ontológica es una cualidad que nos ha sido otorgada por el hecho de existir, y que nadie puede rebajarnos ni negarnos. La dignidad ontológica es un principio ético y jurídico, que debemos reconocer y proteger siempre.


     La dignidad fenomenológica es el respeto que mostramos hacia nuestra propia persona y hacia las demás personas, hacia nuestra naturaleza racional y sensible, hacia nuestra dignidad intrínseca e incondicional. La dignidad fenomenológica es una actitud que tenemos todos los seres humanos de valorar nuestra existencia, de cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente, de honrar nuestra palabra y nuestra obra. La dignidad fenomenológica es una virtud cívica y social, que debemos practicar y fomentar siempre. Implica también asumir las consecuencias de nuestros actos, hayan sido benevolentes o malevolentes, ya que eso nos traerá multiplicados por 7 veces bienestar o malestar. Aceptar estás consecuencias es parte de la Dignidad.


Queridos habitantes del reino:


     Os he hablado de la libertad y la dignidad porque creo que son los pilares sobre los que se sustenta el humanismo que quiero promover como rey. Un humanismo que reconoce la igualdad ontológica de todos los seres humanos, pero también respeta la diversidad fenomenológica de cada persona. Un humanismo que defiende la libertad ontológica como un derecho inalienable e inviolable, pero también exige la libertad fenomenológica como un deber moral e intelectual. Un humanismo que protege la dignidad ontológica como un principio ético y jurídico, pero también practica la dignidad fenomenológica como una virtud cívica y social.


    Un humanismo así no solo beneficia a cada individuo, sino también al conjunto de la sociedad. Una sociedad donde todos se sienten libres y dignos, donde todos se respetan y se ayudan, donde todos se enriquecen y se complementan, es una sociedad más justa, más pacífica, más próspera, más feliz.


     Os insto a reconocer y aceptar vuestros defectos y a desarrollar y promover vuestras virtudes. Ese ha sido el aprendizaje más valioso de este dragón negro. El mal necesario convertido en un bien mayor: un gran mal que puede generar miles de pequeños bienes... Así como desconocer sus miles de pequeños males puede reproducir un gigantesco mal...


    Por eso, os pido que me acompañéis en este proyecto de humanismo, que me apoyéis con vuestra confianza y vuestra colaboración, que me ayudéis con vuestras ideas y vuestras acciones. Juntos podemos hacer de este reino un lugar mejor para vivir, un lugar donde la libertad y la dignidad sean una realidad para todos.


     Muchas gracias por vuestra atención. Que las sombras os limiten y aleccionen... Que la luz os ilumine y os guíe. Que la vida os sonría y os bendiga. Que el humanismo os inspire y os motive."



     Luego de terminar su discurso El Dragón Dorado les mostró un cetro les dijo que ese centro simbolizaba el poder de un monarca que ha sabido sanar su corazón roto y dominar los fantasmas del dragón negro.



       Luego les mostró una capa negra de terciopelo con 12 lunas nuevas y 12 lunas llenas y les dijo que esa capa simbolizada el trabajo interno de un monarca que ha sabido transformar con trabajo alquímico interno los 12 fantasmas en 12 Ángeles, es decir dos pasiones oscuras en 12 virtudes luminosas. Al culminar este decir estas palabras El Dragón Dorado se vistió con la capa y Todos quedaron deslumbrados al ver la majestuosidad de su figura paso siguiente tomo el cetro y les dijo aquel que se convierta en rey tiene que ser digno de usar este centro esta capa y esta corona.


     Y dicho esto todos pudieran observar como el Dragón Dorado se convirtió en una corona. Una corona real formada por un cerco o círculo de oro y enriquecido de piedras preciosas. Suele estar decorada con doce florones con forma de hojas de tréboles de cuatro hojas, interpolados con doce puntas de oro más bajas, terminadas en perlas negra e igual número de diademas de oro y cargado de perlas, rematadas con un orbe dorado situado encima. Adentro tiene un terciopelo negro con doce lunas nuevas y dice lunas llenas. Por el frente un diamante amarillo azul. y rojo.




   Y la corona con la voz del dragón les dijo lo siguiente: 

    "Esta corona es el símbolo de la soberanía personal sobre el cuerpo la energía y la conciencia. Las 12 perlas negras simbolizan los 12 fantasmas que pueden ser conquistados por cualquier persona pero que han sido conquistados por El monarca. Las 12 hojas de trébol doradas significa las 12 virtudes brindadas por los Ángeles cuando se fundieron con los fantasmas. El orbe dorado sobre la corona simboliza el poder del monarca sobre todos los elementos del mundo el agua el aire el fuego y la tierra. Y el diamante amarillo azul y rojo simboliza el corazón del monarca Unido al poder de esta corona. Con esta corona el cetro y la capa que les he regalado elijan ustedes a la persona más digna de reinar en este mundo astral y físico. Por siempre estaré con ustedes a través del monarca que sea digno de cargar estos símbolos de poder".

   Y después de 2000 años o 200 años o 20 años o tal vez tan solo 200 milisegundos, nadie lo sabe, todas las personas escogieron a aquella que está leyendo o escuchando este cuento con atención porque esa es la persona elegida para tener soberanía sobre el mundo.

¿Aceptarás este honor y esta responsabilidad?


   Esto ocurrió hace millones de años, es decir, hace 200 milisegundos en tu corazón...

¿Lo recuerdas?

Alfonso Abraham Amaya Rojas

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