Décimo Octavo Cuento de Gestión emocional: Ojo del Corazón 👁️🫀👁️
Ojo del Corazón 👁️🫀👁️
Había una vez un hombre llamado عمر (Omar), que era un joven y brillante científico que trabajaba en un laboratorio secreto. Omar estaba obsesionado con el Ocularis infernum, un ojo demoníaco que le había sido revelado en un sueño. Omar creía que el Ocularis infernum era la clave para desentrañar los misterios del Universo, y que él era el elegido para abrirlo y obtener su poder.
Omar dedicó años de su vida a investigar el Ocularis infernum, y logró construir una réplica de la Máquina diseñada por el astrólogo Basileus, la máquina infernal que se necesitaba para activar el ojo y que el había visto en su sueño. Omar también consiguió reunir a doce personas que representaban el Zodiaco Negro, los fantasmas que debían ser sacrificados para alimentar la máquina. Los había escogido por sus defectos de carácter asociados a sus signos zodiacales. Omar estaba convencido de que estaba haciendo un bien para la humanidad, y que nadie podía detenerlo.
Sin embargo, Omar no contaba con la intervención de عائشة (Aisha), una mujer que era su antigua compañera de estudios y de trabajo. Aisha era una musulmana devota, que tenía el don del بصيرة (Basira), la visión que combina sabiduría, razón e intelecto. Aisha había desarrollado en el centro de su corazón un Oculis Beatus u Ojo Esplendente, que le permitía ver la realidad con claridad y profundidad, usando la mente y el corazón. Aisha se enteró de los planes de Omar, y decidió enfrentarse a él para impedir que cometiera una locura, ya que pudo ver qué Omar estaba parasitado por seres del bajo astral ligados a emociones de furia, melancolía, pánico y odio.
Aisha logró infiltrarse en el laboratorio de Omar, y lo encontró en el momento en que estaba a punto de activar la Basileus Machine. Aisha le rogó a Omar que se detuviera, y le recordó los principios y los valores de su fe. Aisha le dijo a Omar que el Ocularis infernum era una trampa del mal, y que solo le traería desgracia y perdición. Aisha le dijo a Omar que el Basira era la verdadera visión del bien, y que solo le aportaría paz y salvación.
Omar se negó a escuchar a Aisha, y la acusó de ser una ignorante y una fanática. Omar le dijo a Aisha que él era el único que podía ver la verdad, y que ella era una ciega con una anacrónica visión de la ciencia. Omar le dijo a Aisha que él iba a dominar el mundo con el conocimiento, y que ella iba a quedar relegada en la superstición.
Omar sintió una furia irracional hacia Aisha, y quiso hacerla callar. Omar activó la máquina de Basileus, y el Ocularis infernum se abrió. Al romperse su corazón de furia había activado el mecanismo oscuro. Omar sintió una oleada de energía que lo invadió, y vio una luz cegadora que lo deslumbró. Omar creyó haber alcanzado su meta, pero pronto se dio cuenta de su error. El Ocularis infernum no le mostró el pasado ni el futuro, ni el cielo ni la tierra, ni los benditos ni los malditos. El Ocularis infernum solo le mostró su propia alma corrompida por la ambición y la codicia. El Ocularis infernum lo consumió por dentro, y lo dejó vacío y sin vida.
Aisha vio con horror lo que le pasó a Omar, y sintió una profunda melancolía por él. Aisha recordó los buenos momentos que habían compartido como amigos y colegas, y lamentó haberlo perdido por culpa de su obsesión. Aisha también sintió una oleada de energía, pero diferente a la de Omar. Aisha vio una luz suave que la iluminó, y sintió una paz profunda que la llenó. Aisha no vio el Ocularis infernum, sino el Basira. El Basira no le mostró todo lo que hay en el universo, sino lo que había en su corazón. El Basira no la consumió por desear lo de afuera, sino que la nutrió por aspirar lo de adentro. El Basira le dio compasión y justicia.
Aisha se dio cuenta de que Omar había intentado influir en ella con su poder maligno, y que había tratado de oscurecer su visión y su corazón. Aisha se resistió a su influencia, y se aferró a su fe y a su Basira. Aisha elevó una oración en latín, el idioma de los antiguos sabios, para protegerse de Omar y de su Ocularis infernum. Aisha recitó el siguiente poema:
Cor Meum Non Praevaricator
Umbrae quam desideras
tristitiam meam ,
furorem et terrorem
non franges cor meum…
Cor meum lucidum
et beatum oculum
habere non potes…
Oculus ille tantum
Cruce dirigitur,
Crux amoris
umbras fugat.
Cor Meum
Non Praevaricator
Cor meum
sacrum ignem,
cor meum
aqua munda,
cor meum
terra fertilis
cor meum
est aer puru…
Este poema significa lo siguiente:
Mi corazón no es un traidor
Las sombras que desean
mi tristeza,
mi furia y mi terror
no romperán mi corazón…
Mi corazón luminoso
y Ojo Bendito
no puedes tener…
Ese Ojo solo
se dirige por la Cruz,
la Cruz del amor
las sombras se ahuyentan.
Mi corazón
no es un traidor
mi corazón es
fuego sagrado,
mi corazón es
agua limpia,
mi corazón es
tierra fértil
mi corazón
es aire puro…
Aisha logró liberar a las doce personas que estaban atrapadas en la Basileus Machine, y las ayudó a escapar del laboratorio. Aisha también logró destruir la Basileus Machine y el Ocularis infernum, para evitar que cayeran en manos equivocadas. Aisha salió del laboratorio con las doce personas, y les ofreció su amistad y su apoyo.
Las doce personas sintieron un pánico indescriptible cuando vieron lo que Omar había hecho, y cómo había muerto. Las doce personas habían sido engañadas por Omar, que les había prometido una vida mejor si participaban en su experimento. Las doce personas habían sufrido un dolor insoportable cuando la Máquina de Basileus les extrajo su energía vital. Las doce personas habían perdido toda esperanza de salir con vida de ese infierno.
Pero cuando vieron a Aisha, que los liberó y los salvó, las doce personas sintieron una alegría inmensa, y le agradecieron con lágrimas en los ojos. Las doce personas se dieron cuenta de que Aisha era una mujer valiente y bondadosa, que había arriesgado su vida por ellos. Se sintieron afortunadas de haber encontrado a Aisha, que les devolvió la fe y la confianza.
Aisha se alejó del lugar con una sonrisa en los labios, y con una mirada llena de Basira. Aisha abrazó a las doce personas, y les transmitió su gratitud y su ternura. Aisha les dijo que no tenían que temer nada más, y que podían empezar una nueva vida juntos. Aisha les dijo que el Ocularis infernum era عين الجحيم (ʿayn al-jaḥīm), el ojo del infierno, y que el basira era عين العلم (ʿayn al-ʿilm), el ojo del conocimiento.
Alfonso Amaya


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