Adentro y afuera
Afuera y Adentro.
Afuera...
Tres cucaracheros...
Cucuruchos...
Trogloditas aedon...
Se posaron
sobre el mandarino seco...
Iban y venían de ahí
hacia la Trinitaria sin flores...
La que cuando tiene sus flores fucsias,
la he visto visitada por un colibrí...
Tres pájaros amarillos
sobre las tejas del muro...
Tal vez canarios...
Cotorras libres y golondrinas
vuelan alrededor...
Ayer
un gavilán paso volando bajo...
En la tarde...
Ayer
una guacharaca lanzaba alaridos...
En la noche...
Adentro...
Recordé el tucán
que pasó volando sobre mí...
El día que llegué caminando a Mérida...
Recordé el colibrí
que encontré a mis pies,
caminando en Trujillo...
Recordé el cotorrito verde
que enrrredó su pata en un cable de luz...
Que mis hijos y yo ayudamos a liberar...
Y que murió al día siguiente...
Con el nombre
que le dió mi hija: Verde...
Murió con nombre y murió libre...
Cerca de donde Verde
perdió su vitalidad...
Los cinco cables de alta tensión paralelos unos de otros,
se convierten en un pentagrama con notas de musgo y pájaros...
Negritas y fusas,
que cantan literalmente
como aves libres en una partitura real...
Más adentro...
Más profundo...
La Prudencia invocada
empieza a moverse para salir:
El dragón chino blanco dorado...
La serpiente egipcia
con cabeza de león, de lobo y de perro...
El Kukulkán a-maya
con sus plumas de quetzal...
El ave Fénix europea...
Con su eterna Resiliencia..
El mismo Colibrí Dorado...
Todos cantan conmigo
que sólo me quedó un corazón...
Cantan que voy
como Dionisio en Francia...
O como Chinnamasta en la India...
O como los otros
130 cefalóforos de los católicos...
La perdí...
Sólo soy un corazón que late...
Ahora...
Adentro...
Más cerca de afuera...
Todo me llega al cardíaco...
Afuera...
Tres flores violetas de chocolata adornan la base del mandarino seco...
Ellas como las hojas y las plumas,
con sus pétalos también cantan...
Tampoco tienen cabeza,
son puro kardias...
Al final...
Afuera...
Un chorlito
acompañó a los tres cucuruchos
en el mandarino seco...
Adentro...
Este otro chorlito
con alma de colibrí...
También los acompañaba...
Por mi diminuta cabeza...
No estás en mi ámbito físico...
Afuera...
Todavía...
Alfonso Abraham Amaya Rojas
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