Caminar
Caminar...
Maquillé
el cruel rostro de la realidad...
Eché papas
al caldo que alguien ahumó
y pasó de sal...
Aumenté la intensidad de la música adentro para burlar el ruido de afuera...
Interpreté con empatía
a los que no toleran a nadie
y los que nadie tolera...
Quise hermandad
con los humanos que parecen dinosaurios...
Bañé la perra con jabón azul
para que no oliera a can
o no tuviera parentela
con lobas o zorras...
Nublé el instinto de zorro o perro
que marca el territorio con orina
y peladera de dientes...
En resumen:
quise perfumar la mierda...
¿Qué logré?
Que el rostro maquillado
pareciera un payaso de terror...
Que el caldo
sólo fuera manjar de una cucharada...
Que la música más sublime
se fusionara con el ruido más perverso...
Despreciar
a los intolerantes y a lo intolerables...
Desear que un meteorito
fuera disparado a lo dinosáurico
de la hermandad que repta...
Que la perra oliera mejor
sin dejar su almizcle y sus impulsos...
Que mi territorio no tenga mi presencia
y huela asqueroso...
Que el estiércol
compitiera con Coco Chanel...
En resumen:
La cagué...
Pero aunque me hundí
hasta el fondo en esa fosa indeseable...
Nunca abrí la boca:
Nadie oyó una queja de mí...
No me convertí en coprofílico...
Y caminé y salí...
O eso soñé...
O soñé que desperté...
O me dormí en este sueño...
Es mi esperanza,
mi dignidad...
Caminar...
Alfonso Abraham Amaya Rojas
Comentarios
Publicar un comentario