Loba indivisa: mukaichí
Acusada de asesinato con antropofagia en contra de su abuela, la única defensa en el juicio era la posibilidad de un desorden de identidad disociativa con delirios licantrópicos. Sin conciencia de su alma de loba indivisa, la proyectó en un lobo macho que finalmente la consumió a ella y a su abuela. El argumento de ausencia de responsabilidad por psicopatología prevaleció. La caperucita de alma roja cumple una condena en manicomio junto al lobo que la persigue.
Alfonso Abraham Amaya Rojas
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