Simbología Profunda de la Pereza🔥🕯️
Simbología Profunda de la Pereza🔥🕯️
El demonio de la pereza se llama Belfegor, y es uno de los siete príncipes del infierno. Según la tradición, Belfegor era un ángel que se rebeló con Lucifer y fue desterrado al infierno, donde adoptó una forma monstruosa. Su nombre proviene de Baal Pe'or, un dios moabita adorado en forma de falo, al que los israelitas fueron tentados a rendir culto antes de entrar a la Tierra Prometida.
Belfegor tiene el poder de seducir a las personas para que elijan el camino más fácil y rápido para obtener riquezas y beneficios, sin importar la ética o las consecuencias. También puede inspirar inventos o descubrimientos que generen ganancias, pero que fomenten la discordia y la corrupción.
Belfegor se representa de dos maneras: una es como una mujer joven y hermosa, que usa para atraer a los humanos a sus trampas; la otra es como un ser musculoso y peludo, con pies de lobo, barba larga, nariz puntiaguda y cuernos, que se sienta en una letrina o un trono.
Belfegor aparece en la tradición cristiana y judía, y también en la literatura y la cultura popular. Algunas obras que lo mencionan son el Diccionario Infernal de Collin de Plancy, la Divina Comedia de Dante, el Fausto de Goethe, el Belcebú de Milton, y el Belfagor arcidiavolo de Maquiavelo.
La pereza es un pecado capital que implica la falta de voluntad, esfuerzo y responsabilidad para cumplir con las obligaciones o metas personales. La pereza puede generar otros vicios o defectos, como la agresividad pasiva, la negligencia, el sedentarismo y la procastinación.
La agresividad pasiva es una forma de expresar hostilidad o resentimiento de manera indirecta, evitando el conflicto o la confrontación. La pereza puede provocar agresividad pasiva cuando la persona se siente culpable, frustrada o inferior por no hacer lo que debe hacer, y se defiende atacando o saboteando a los demás.
La negligencia es la falta de cuidado, atención o diligencia en el desempeño de una tarea, deber o compromiso. La pereza puede causar negligencia cuando la persona no tiene interés, motivación o capacidad para realizar bien su trabajo, y lo hace de forma descuidada, incompleta o errónea.
El sedentarismo es la falta de actividad física regular, que puede afectar negativamente la salud y el bienestar. La pereza puede conducir al sedentarismo cuando la persona prefiere el reposo, el ocio o el entretenimiento pasivo, y evita el ejercicio, el movimiento o el esfuerzo físico.
La procastinación es la tendencia a postergar o aplazar las tareas o decisiones que se deben tomar, buscando excusas o distracciones. La pereza puede originar procastinación cuando la persona no tiene la voluntad, la disciplina o la organización para empezar o terminar lo que tiene que hacer, y lo deja para después o para nunca.
La pereza, como pecado, se opone a la virtud de la diligencia, que es la disposición a trabajar con esmero, constancia y eficacia, buscando el bien propio y el de los demás. La diligencia implica también el amor al deber, la prudencia en el uso del tiempo, y la generosidad en el servicio.
Para vencer la pereza, se recomienda tener un propósito claro y significativo, establecer metas realistas y medibles, planificar y priorizar las tareas, dividir los proyectos grandes en partes más pequeñas, evitar las distracciones y tentaciones, recompensarse por los logros, pedir ayuda o consejo cuando se necesite, y sobre todo, confiar en Dios y en su gracia.
Belfegor tiene relación simbólica con Kumbhakarna, el Rakshasa de la pereza.
Un rakshasa es un ser demoníaco en el hinduismo y el budismo, que puede cambiar de forma y realizar hechizos. Los rakshasas son conocidos por perturbar los sacrificios, profanar tumbas, hostigar sacerdotes, poseer humanos y comer carne humana y comida podrida.
El rakshasa de la pereza en el Ramayana es Kumbhakarna, el hermano menor de Rávana, el rey de los rakshasas. Kumbhakarna era tan perezoso que dormía durante seis meses seguidos y solo se despertaba para comer. Según la leyenda, esto se debía a una maldición de Brahma, que le concedió el don de dormir en lugar de la inmortalidad que deseaba. Kumbhakarna luchó contra Rama y sus aliados en la batalla de Lanka, donde fue finalmente derrotado y muerto.
Según algunas fuentes, Kumbhakarna era el más poderoso rakshasa después de su hermano Ravana, y tenía una fuerza y una resistencia extraordinarias. ¹² También se dice que era capaz de realizar hechizos de magia oscura ilusoria.
Es cierto que los rakshasas intentaron despertar a Kumbhakarna para que luchara contra Rama, el avatar de Vishnu. Para ello, tuvieron que hacer sonar miles de tambores y timbales, y hacer caminar decenas de elefantes sobre el gigante dormido. Kumbhakarna se despertó con hambre y devoró a muchos monos aliados de Rama. Finalmente, fue derrotado y muerto por Rama y su hermano Lakshmana, que le dispararon flechas y el arma secreta brahmastra.
Dos psicólogos han hablado abiertamente de la pereza.
Carl Jung consideraba que la pereza era una forma de regresión de la libido, es decir, un alejamiento del interés por la realidad y una vuelta hacia el inconsciente. Carl Jung tenía una visión diferente de la libido que Freud. Para Jung, la libido era una energía psíquica general que podía manifestarse en diferentes formas, no solo en la sexualidad. La libido podía progresar hacia el mundo exterior (extraversión) o regresar hacia el mundo interior (introversión). Jung consideraba que la pereza era una forma de regresión de la libido, es decir, un alejamiento del interés por la realidad y una vuelta hacia el inconsciente. La pereza implicaba una pérdida de motivación, de creatividad y de sentido de la vida. Jung creía que la pereza era una señal de que la libido se había estancado en algún complejo psíquico, que debía ser resuelto para liberar la energía y permitir su flujo normal.
Jung también relacionaba la pereza con el arquetipo de la sombra, que representa los aspectos negativos y reprimidos de la personalidad. La sombra puede manifestarse como una resistencia al cambio, una falta de iniciativa, una indiferencia o una apatía. Jung sugería que para superar la pereza, era necesario reconocer y aceptar la sombra, e integrarla en la conciencia. De esta manera, se podía recuperar el equilibrio psíquico y la vitalidad.
Roberto Assagioli, un psiquiatra y pensador italiano, pionero de la psicología humanista y transpersonal, creador de la psicosíntesis, entendía la pereza como una forma de resistencia al cambio y al crecimiento personal, que se manifestaba como una falta de voluntad, de interés y de energía. La pereza era el resultado de una desconexión entre la personalidad y el alma, es decir, entre el yo inferior y el yo superior.
Para superar la pereza, Assagioli proponía un método de autoformación y psicoterapia basado en la psicosíntesis, que consistía en identificar e integrar las diferentes subpersonalidades que conforman la psique humana, y en armonizarlas con el centro unificador de la personalidad, que él llamaba el sí mismo.
Assagioli también sugería el uso de la voluntad como una fuerza dinámica y creativa, capaz de impulsar el proceso de transformación y realización personal. La voluntad debía ser entrenada y dirigida hacia metas claras y positivas, que reflejaran los valores y el propósito del individuo.
Assagioli consideraba que la pereza podía ser superada mediante el despertar de la conciencia, la activación de la voluntad y la búsqueda de la síntesis entre la personalidad y el alma.
Otros psicólogos y terapeutas consideran que la pereza puede ser una forma de regresión al vientre materno, es decir, un deseo inconsciente de volver a la calma y la seguridad que se experimentaba antes de nacer.
Según esta teoría, la pereza sería una forma de escapar de las responsabilidades, los problemas y los desafíos de la vida adulta, buscando un estado de reposo y tranquilidad similar al que se vivía en el útero. Sin embargo, esta regresión no es saludable ni beneficiosa, ya que impide el desarrollo personal y el crecimiento espiritual. La pereza puede generar frustración, depresión, baja autoestima y falta de sentido. Para superar la pereza, se recomienda realizar una terapia de regresión al vientre materno, que consiste en revivir los momentos traumáticos experimentados durante el embarazo, permitiendo su liberación. De esta forma, la persona adulta suelta una carga emocional retenida que llevaba consigo desde siempre. La terapia de regresión al vientre materno puede ayudar a sanar las heridas emocionales, a comprender el plan de vida, a liberar los patrones negativos y a recuperar la motivación y el entusiasmo por la vida. El autor de este blog ha propuesto el Parto Orgásmico Narrativo como una forma de sanar traumas del vientre materno y del parto.
Lucha simbólica católica contra Belfegor.
Varios santos se han destacado por combatir la pereza y practicar la diligencia, la virtud opuesta a este vicio. Algunos de ellos son:
San Benito de Nursia, el fundador de la orden benedictina, que estableció la regla de "ora et labora" (reza y trabaja), y que exhortaba a sus monjes a dedicarse al trabajo manual, al estudio y a la oración con fervor y constancia.
San Francisco de Asís, el fundador de la orden franciscana, que renunció a las riquezas y comodidades de su familia, y que se entregó a la pobreza, la predicación y el servicio a los pobres y enfermos, con alegría y sencillez.
Santa Teresa de Ávila, la reformadora de la orden carmelita, que impulsó la vida contemplativa y mística, y que escribió obras espirituales de gran valor, como el Camino de Perfección y las Moradas, con sabiduría y claridad.
San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús, que promovió la educación, la evangelización y la defensa de la fe, y que elaboró los Ejercicios Espirituales, un método de oración y discernimiento, con rigor y profundidad
Ellos son modelos de diligencia, que implica también el amor al deber, la prudencia en el uso del tiempo, y la generosidad en el servicio. Podemos pedir su intercesión y su ayuda simbólica para seguir sus pasos y sus consejos.
Alfonso Abraham Amaya Rojas











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