6.435 días de tortura

 San Cristóbal, 15 de Febrero del 2019


6.435 días de Tortura y Resiliencia...(Y contando):

Supervivencia Uteratogénica ante el Estado Venezolano.

Maestrante:

Alfonso Abraham Amaya Rojas

CI: 10163804


       Estudiar el caso jurídico del Linda Loaiza López Soto (LLLS) parece más un estudio teratológico que legal. Habría que crear una nueva disciplina híbrida que integrara la terato-política o la terato-jurisprudencia, para entender los orígenes y características aterradoras de algunos funcionarios, entes, órganos y sistemas que conforman el estado de la República Bolivariana de Venezuela. Recuerda la visión de los supervivientes de los Andes, en los años setentas del siglo XX, cuando en la cima de una montaña vieron las cumbres y los abismos que habrían de cubrir caminando para sobrevivir. En los abismos, encontramos esta naturaleza teratogénica, parasitaria, en descomposición por fobias y patologías individuales (psicopatías), grupales (marginopatías) y sistémicas (ponerocracia), que de tomar a una persona, familia, grupo social o sociedad, sin lugar a dudas contaminará de grangrena y necroxia a sus víctimas, y si sobreviven crearán un teratos, es decir una bestia. En la prensa del 2001, en Venezuela se bautizó al ciudadano Luis Antonio Carrera Almoina (LACA) como “El Monstruo de los Palos Grandes”, denotando lo cruel de sus supuestas acciones sobre LLLS y su origen de privilegio socio-económico; la hermana mayor de LLLS, Ana “Secilia”, por otro lado, expresó a los periodistas, lo que sintió al ver a su hermana con la espantosa brutalidad de sus heridas, luego de ser rescatada: “…Era un monstruo total”. Pero lo que ni familiares de LLLS, ni medios de comunicación definieron con precisión, aunque lo describieron con detalles, fue el monstruo ladónico y multicefálico en que se convirtió el estado venezolano al vulnerar los derechos humanos y fundamentales referidos a la seguridad, la justicia, la salud e integridad personal del involuntario “monstruo total” en que fue transformada LLLS.

      Si nos ceñimos a lo estrictamente legal, se vulneraron los derechos humanos y constitucionales de LLLS por parte de las dos personas y tres sistemas estadales que se enumeran a continuación:

1) LACA y Luis Gustavo Carrera Damas (LGCD): vulneraron los artículos 3, 4, 9, 13 (literal 1) de la DUDH y los artículos 43, 46 (literal 1) y 54 de la CRBV.

2) Sistemas de Seguridad: al no procesar las denuncias de la hermana mayor de LLS ante su presunta desaparición de se violaron los artículos 17, 3 (literal 5) de la DUDH y los artículos 45, 55, 60 y 332 de la CRBV.

3) Sistema de Justicia: perpetró los artículos 6,7,8,10, 11, 12 (literal 7) dela DUDH y los artículos 21, 49, 51 y 60 de la CRBV.

4) Sistema de Salud: en varias oportunidades al apegarse a decisiones arbitrarias de fiscalías y sistema legal, sin ejercer su autonomía, violó artículos 1 (literal 2), 3,5, 7 de la DUDH y los artículos 21,43,45,46, 51 de la CRBV y fue el único de los sistemas estadales en vulnerar un derecho social a LLLS, el de la Salud (art. 83 CRBV).

      LLLS pasaría entre la delgada línea de la vida y la muerte, durante 105 días desde su secuestro hasta su rescate, ella lo sintió como “vivir la propia muerte”, por la tortura psicofísica, esclavitud sexual, mutilaciones y demás vejaciones que le perpetrara LACA. Luego, vendrían 6.330 días de caminar entre la gruesa frontera de la impunidad y la búsqueda de la justicia, la prensa recoge estas palabras de LLLS: “Me sobrepuse y me dedique a buscar justicia. Allí me enfrenté a otra forma de tortura: la sordera del sistema judicial hacia la violencia contra las mujeres. Aprendí que la justicia no existe para quien no tiene poder y menos para las mujeres”. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, 11 años después de estas palabras, opinaría al respecto del sistema judicial venezolano: no cumplió  debida diligencia, no garantizó debido proceso, violó integridad personal y de la familia, tuvo retraso procesal y constantes cambios de jueces y fiscales (el expediente de LLLS estuvo en manos de 76 jueces y magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, con 59 inhibiciones, las audiencias fueron diferidas en 38 oportunidades y no hubo respuesta cuando se hicieron las impugnaciones respectivas), hubo discriminación, revictimización, estigmatización e injerencia en la vida privada de la víctima y su familia; y lo más grave se presentó injerencia política y económica en las decisiones y acciones del sistema de justicia. 

     En cuanto al sistema de los órganos de seguridad ciudadana además de desaparecer evidencias y pruebas, lo más grave fue desatender las denuncias y negarse a recibirlas, lo cual redundó en prejuicio de la vida e integridad de la adolescente de aquellos años, el estado tuvo y debió tener conocimiento de una situación de riesgo real e inminente. Esta omisión absoluta del estado venezolano expuso a LLLS a ser víctima de graves afectaciones a su integridad personal, a su libertad personal, a su vida privada, dignidad, autonomía y al derecho a vivir libre de violencia y discriminación.

     Por su parte, el sistema de salud, no brindó atención inmediata ni ingreso de emergencia a LLLS, sino postergó su traslado al primer centro de salud. No aseguró derecho a visitas de familiares, discriminó a los mismos por su nacionalidad colombiana, no cumplió recomendación médica de que LLLS fuera atendido por personal de salud  femenino; todo lo cual vulneró  su condición psicológica y física integral. A su vez, para la época en que fue sometida a cirugías y atención psicológica y psiquiátrica no existían protocolos de atención para adolescentes con su problemática en el sistema de salud venezolano, lo cual fue una clara violación a sus derechos sexuales, de salud mental y salud física.

      Un elemento fundamental en los juicios que LLLS solicitó por los delitos de LACA, que le hicieron objeto de discriminación fue la supuesta práctica de prostitución adolescente y que su familia formara parte de dicha red en calidad de proxenetas. Sin la determinación de cuán cierto o real sea esa información, la CIDH determinó que ninguna práctica laboral, incluido el ejercicio del trabajo sexual es motivo de discriminación ni vulneración del derecho a la justicia. Pero hay otro elemento aún más profundo al respecto, que actuó en detrimento de LLLS: la fobia hacia la prostitución en la sociocultura venezolana. Este  tipo de discriminación por odio o temor, cuyo nombre técnico es Ciprianofobia, es la raíz de la violencia nacional y mundial hacia las meretrices. La Dra Melissa Farley, psicóloga especialista en este tema revela que: 68% de las 130 prostitutas, de edades comprendidas entre 14 y 60 años, entrevistadas en 6 ciudades de Europa, Asia y América, sufrían de desorden de estrés post-traumático, un síndrome que generalmente se la atribuye a víctimas de guerras, atentados terroristas y desastres naturales. La comparación con poblaciones de veteranos de la guerra Vietnam, por ejemplo, indican que sólo el 15% de estos veteranos sufre el desorden de estrés postraumático, en contraste con el 5% de la población general que lo padece. Esto indica que “esencialmente, tenemos que considerar la prostitución en sí misma como un factor de estrés postraumático” concluye la especialista. Pero  obtuvo más datos relevantes: 82% de ellas fueron agredidas durante el ejercicio de su profesión, 88% sufrió amenazas físicas, 68% han sido violadas, 75% sufrieron abuso sexual en la infancia, 75% de ellas abusa de las drogas ilegales y 27% del alcohol, y las cifras de mortalidad son 40 veces más altas que en el resto de la población. Entre otras cosas el 40% de estas mujeres reconocieron querer dejar este estilo de vida. Por todo lo anterior, la psicóloga de este estudio definió el trabajo sexual de las mujeres como  “El Vietnam de cada día”…

     LLLS vivió 6435 Vietnams desde que fue secuestrada el 27 de Marzo hasta el día de hoy. Los primeros 105 días en manos de un hombre con un desorden de personalidad limítrofe, con desórdenes sexológicos y de abuso de sustancias; es decir en manos de un sociópata. Luego, LLLS vivió otros 6330 Vietnams en manos de sistemas marginopáticos, aunque ya en los primeros 105 días las marginopatías del sistema de seguridad afectaron su integridad.  Tuvo la desgracia, por su condición socioeconómica de ser torturada  por una red de psicópatas vinculados en alianzas económicas y políticas, con el sociópata específico que la adoptó como víctima afectiva.  Una ponerocracia cómplice y criminal, que en el abismo del que escribimos al principio, convirtió a LLLS en el “monstruo total” que encontró su hermana. Los antiguos griegos tenían una especial admiración por la matriz de la mujer, les parecía asombrosa su capacidad de hipertrofiarse en el embarazo y luego retomar su tamaño como órgano sexual de 7cm, se espantaban por la capacidad de hacer sufrir a la mujer ciertos días al mes, haciéndola sangrar, lo veían entre la delgada línea de lo monstruoso y lo prodigioso. La palabra “tera-atos” significa eso en griego: algo bestial y magnifico. De allí que “Útero” de “Eú-tero” signifique un buen prodigio o un monstruo magnifico. En eso se convirtió, LLLS para la monstruosa red teratogénica de las simas del estado venezolano en donde depredaba el monstruo LACA de troncos gigantes, que en su haber había atrapado y devorado 8 víctimas anteriores sin consecuencias para él ni su entorno parasitario. Pero Linda López, con su buena y prodigiosa resiliencia, se convirtió en la buena bestia,  creada por ese mismo estado  que terminó siendo sometido jurídicamente por ella, la Eútera, en su búsqueda de justicia. Pero seguimos contando los días, porque aún en ese nicho, en ese abismo, sigue imperando la impunidad. 

 


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