Astucia minina

 Ayer vi el video de un ratón, que burlando a su instinto de supervivencia, encaraba a una gata. No huía, es más parecía invitar a la gata a qué se lo comiera. Luego de varios minutos de olfatearlo y observarlo, la gata no se lo comió. A mí me llamó la atención lo desordenado del pelaje y la cola erecta del roedor. Finalizando el vídeo, en los subtítulos se leía que muchas veces el comportamiento de este tipo de este tipo de roedores se debe a parásitos cerebrales que inducen a los roedores a suicidarse y ser comidos para así multiplicarse. Pero la gata pudo darse cuenta. Me hizo recordar a los hongos de los chicharros machos que los inducen a cantar y copular hasta ser devorados por el hongo completamente. Mientras se convierten en recipientes llenos de hongos cantan y copulan sin control ni discernimiento. Recordé también a la tenia de los intestinos humanos que induce a sus huéspedes a comer despiadadamente sin control. Y me pregunté cuánto subestimamos nuestra microbiota: a esas decenas de trillones de seres que viven entre nuestras células. También me pregunté cuántos de nuestros comportamientos no serán formas de asegurar su sobrevida y no la nuestra. Cuando una mujer dice "Papi, me pica..."; podría ser su vaginoma buscando otros nichos. La microbiota del pene o peninoma buscaría exactactamente lo mismo: poblar otros nichos. Todas las infecciones de trasmisión sexual son parte de la microbioma humana, así como la flora bacteriana intestinal y las bacterias, hongos y virus asesinos de nuestra especie. Esos microorganismos sobreviven aunque sus huéspedes humanos individuales perezcan. Y por último me pregunté: ¿Podremos ser tan inteligentes como los mininos y minimas?

Alfonso Abraham Amaya Rojas


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