Relación

 Relación y conexión.


En una cultura glocal donde se ha hiperdifundido la compulsión de tener y la obsesión de poseer y ser dueños y dueñas de lo que agrada, gusta o causa placer, se tiende a confundir personas con relaciones y relaciones con cosas.


Nadie "tiene" ninguna relación...


Las relaciones no son cosas...


Las personas son percibidas

 a través de una relación.


Ni las personas 

ni las relaciones

 se pueden "cosificar".


Las cosas tampoco.


Si todo tiene átomos, 

todo tiene vida, incluso las "cosas".


Lo vivo no se posee. 

Lo vivo se vivencia.


 Las relaciones tienen su propia vida. 

Y como todo lo vivo,

 las relaciones tienden a nacer, mantenerse y eventualmente morir.


 Mantener lo vivo 

depende en gran medida 

de lo cual se nutra. 


Pero en las relaciones 

dicha nutrición 

depende de dos seres,

 plenos de dignidad y libertad.


 Escribo seres y no personas,

 porque podemos relacionarnos 

con todo

 y cualquier ente.


 Comprender 

que cada uno de los entes, 

incluyendo nuestro "yo", 

eventualmente

 morirán o acabarán, 

puede brindar paz.


Las relaciones

 como entes con vida propia

 también perecerán. 

Lo queramos o no, es inevitable.


En algunas relaciones,

 nos iremos primero nosotros, 

y en otras se irán primero

 otros entes o personas.


Es deseable por ejemplo 

que en nuestra relación con el Planeta, nosotros nos vayamos antes

 que este ente que tiene alrededor

 de cuatro mil y quinientos 

millones de años.


 En una relación amorosa, 

alguien se irá, 

morirá antes que otro, 

o al mismo tiempo.

Así la relación dejará 

de ser nutrida por una 

de sus "partes",

muriendo también...


 Todo lo que realmente "tenemos" 

es el ahora

 para vivenciar las relaciones, 

vivas o muertas.


 Podemos relacionarnos

 con todo,

 mientras reconozcamos 

su dignidad y libertad

 ajenas a nuestra voluntad, 

sabiduría o amor.


Con el sol, las nubes, la luna,

 el agua, la tierra, las plantas, 

el fuego, el aire, los animales, 

las personas...

Con todos y cada uno de ellos

 podemos tener una relación viva,

 digna y libre.


 Hasta estas palabras que lees

 viven vida propia, 

relaciónate con ellas.


La palabra relación 

viene del latín relatio,

 formada con el prefijo re-

 (indica reiteración),

 la raíz lat- (llevar algo) 

y el sufijo -tio 

(-ción = acción y efecto).

 Todo junto sería 

"acción y efecto 

de llevar algo otra vez".

 Ese "algo" es comunicación.


 Y toda relación, genera un relato...


Una historia que origina

 derechos, atributos, 

propiedades 

y un carácter especial.


 Una conexión 

de diferentes nexos

 interconectados

 por su alimento:

 comunicación.


Si en esa comunicación, 

en cada relación, 

mantenemos presente 

que moriremos como persona, 

que morirá el otro ente o persona 

y morirá la relación, 

entonces esa comunicación

 estaría llena de compasión, 

amor, pasado, presente y futuro. 


Estaría llena de gran valor, 

decisión

 y expansividad profunda.


Sencillamente,

 cada relación sería digna, 

libre y trascendente.


Alfonso Abraham Amaya Rojas

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