Amor que queda grande
Mukaiyún de un Amor que le queda grande a un descarado.
La hermosa y aguerrida oriental venezolana Delfina Guardiola, "La Bella de Angostura", celosa por la fama de mujeriego de Bolívar, le cerró la puerta de su casa en sus narices, cuando este descarado quiso pretender continuar su relación con ella; y desde adentro le gritó enloquecida de furia:
- Usted es un hombre eminente, más que ninguno... ¡Pero el amor le queda grande!
Simón sabía que estaba celosa y supo que lo que rugía su voz, no era lo que decían las pupilas, los pezones, las mejillas y la piel de gallina de aquella deliciosa y exuberante mujer cuando lo miraba. Sin dudarlo, entró como un ladrón a su casa por la ventana de la cocina. Nadie los vería a ambos por tres días y tres noches.
Alfonso Amaya
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