Mentira o verdad
Mukaichí de la Gran Verdad que tolera la incertidumbre de algo que puede ser mentira o verdad, pero nadie lo sabrá.
Con lágrimas en los ojos y quebrando su voz, la abogada Stella Morris de 37 años, nacida en Sudáfrica, dijo a los periodistas:
"Julian es un editor, también es un hijo, es un amigo, es mi novio y un padre. Nuestros hijos necesitan a su padre". Se refería a Gabriel de 3 años y Max de un año, hijos de la pareja, que fueron concebidos, ocultándose de las cámaras y los micrófonos de la embajada de Ecuador en Londres. Siete años estuvo encerrado Julian allí, evitando ser extraditado a EEUU. Stella conoció al padre de sus hijos en el 2011, cuando ella trabajó como abogada en su causa. Su romance comenzó en el 2015, a escondidas, y se comprometieron en el 2017. Capturado en el 2019, por las autoridades británicas, el novio de Stella se enfrenta a la posibilidad de ser extraditado y cumplir una condena de 175 años de prisión, incomunicado, en el lugar más oscuro y profundo del sistema penitenciario gringo. Su crimen no fue matar a nadie, ningún acto terrorista ni iniciar una guerra ni vender armas. Su crimen fue mayor: develar la mayor cantidad de documentos secretos en la historia de la humanidad. Stella lo defiende así: "Él no es un criminal. Es un intelectual, un pensador. Está en prisión porque les informó a ustedes de crímenes y atrocidades reales cometidos por una potencia extranjera. Esta potencia extranjera le ha arrebatado la libertad y ha destrozado nuestra familia. Quiero que la gente entienda que estamos siendo castigados como familia. Los niños están siendo privados de su padre. Necesito a Julian y él me necesita a mí". Sin importar que sea verdad o no, que Stella se enamoró de Julian, en el peor momento, y que sus embarazos son muy adecuados para generar compasión en la opinión pública mundial; lo cierto es que no sólo ella lo necesita, todos necesitamos a Julian por una razón que Stella define así: "La administración de EEUU no se detendrá, EEUU dice que puede juzgar a cualquier periodista en cualquier lugar del mundo si no le gusta lo que publican". Julian no es norteamericano, ni trabajó nunca para su gobierno. Y ciertamente el mundo, hoy día es distinto por lo que hizo Julian: develar el poder que tiene la información y el concepto contra gobiernos autoritarios y violentos. "Fue muy romántico y muy dulce conmigo. No fue fácil, pero cuando estás con alguien que amas puedes hacer posible situaciones imposibles". Dice Stella del hombre de 48 años que ama, el cual es considerado por sus enemigos un espía y un peligro para su seguridad nacional. Y sí, Julian Assange es un hombre peligroso: piensa, actúa, expone y persevera. Es un peligro que necesitamos se multiplique, porque los derechos humanos a la libertad, la vida y la dignidad seguirán perpetrados si no hay más Julianes y más Stellas, haciendo cualquier cosa para defenderlos. No creo mucho en abogadas enamoradas de exclientes con influencia planetaria, declarando su amor en medios de comunicación y exponiendo paternidades clandestinas; pero por esta vez, esta sola vez, si fuera mentira o verdad, me da igual. La verdad, la gran verdad, puede tolerar esta incertidumbre.
Alfonso Amaya
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