Liberación del Perro
Mukaiyún de la Liberación del Perro Veloz de Cien Ojos.
Dijo el Perro Diógenes a Epícteto:
"Desde que me libertó Antístenes, jamás fui esclavo”.
Y Epícteto le preguntó:
"¿Cómo le liberó?"
Y Diógenes le dijo lo que aprendió del fundador de la secta de los Perros humanos en la Grecia antigua, el gran Antístenes, discípulo a su vez de Sócrates:
“Me enseñó las cosas que son mías y las que no son mías. Lo poseído no es mío: parientes, familiares, amigos, fama, lugares habituales, modo de vida, todo eso no son sino cosas ajenas."
" ¿Qué es entonces tuyo?", Replicó Epíteto...
El Perro de Cien Ojos y Veloz ladró:
"...El uso de las representaciones imaginativas. Nadie puede impedirme, nadie puede forzarme a usar mi imaginación sino como quiero...”
Alfonso Amaya
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