Rosa Negra III
III
"Encuentra en el pasado las antiguas profecías del futuro"
Lo escuché en un sueño.
De regreso de la venganza, unos kilómetros antes de cruzar el río Zulia rumbo al Peralonso, Marciano rompió el pesado silencio de los tres asesinatos que llevaban a cuestas, y le preguntó a Abraham Rojas Goitía:
-¿Que haremos ahora mi chino?
El joven lo miró y siguió callado, pero suspiró hondo. Su tragedia era el preludio de lo estaba por suceder a toda Colombia. Ese 22 de mayo de 1899 sintió que nada sería igual. Su padre, el viejo Abraham, en sus últimas conversaciones la había dicho:
- Yo he visto varias guerras hijo, y combatí en dos. Pero nunca sentí una nube de muerte en mis huesos como la que recorre el alma de los liberales y conservadores extremistas en este momento. Habrá que pensar en hacer lo que se ha hecho siempre cuando hay conflictos graves de un lado u otro en esta frontera de mentira: irse para Venezuela. Aunque el desorden allá es parecido, el curita Cipriano me ha asegurado que lo de la Hacienda "La Alquitrana" y esa vaina del petróleo es el futuro, por lo del kerosene. Allá también es mejor lo del café: recuerda que es el segundo país exportador de café en el mundo, después de Brasil y Táchira es una fuerza cafetera. Aunque lo de nosotros es la leche y la panela, ganado y trapiche, pues habrá que aprender mijo...Porque aquí huele mucho a muerte, hay mucha hambre...Buscaremos al curita y le pediremos más consejo, ese desde que dejó del seminario se metió a político y sabe bien su negocio.
Al llegar al río Zulia, le contó está conversación a Marciano y el le dijo:
- Si mi chino, le escuché a tu viejo hablar de un tal Manuel Pulido que hace años le habían permitido explotar ese aceite negro. Pues sabe que sea para café, leche, panela o kerosene, cuenta con este servidor...
Abraham lo miró y asintió callado. Recordó el día que su madre de niño en ese mismo río, le había contado la historia de Zulia y Guaymaral. Doña Sofía siempre terminaba la historia diciéndole: "...En nuestra sangre corre el legado motilón y wuayú, karibe y arahuaco de este amor... Siéntete siempre orgulloso de tener sangre indígena por los Goitía..."
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