Besos mortales
Besos mortales, cicatrices y gratitud.
Tres veces me ha querido besar la muerte. En el 2001 casi lo hace cuando mi vesícula estuvo a punto de estallar por una piedra que atoraba la bilis en ella. El médico entró en la sala de emergencia y gritó luego de ver mis radiografías: "¿Dónde está el muchacho que está muriendo?". Ese era yo...Y sentía que me moría: que una lanza atravesaba mi costado abdominal... Sólo la morfina calmó el dolor...Mi cuerpo perdió la vesícula y recuperé la vida...En el 2017, mi hígado y dos bacterias me consumían la vida...Mi cuerpo las venció y mi hígado se recuperó...Y en el 2019, mi psique fue desmembrada en cinco tajos...Casi me besa de nuevo, pero sé abstuvo...
De esos tres intentos quedaron cicatrices físicas y emocionales,
pero ya sanaron...
Hoy estoy agradecido con mis 77 trillones de células y los 770 trillones de microorganismos de la microbiota que conforman esta comunidad que llamó "cuerpo"...Este cuerpo que soy, sabe que mi amiga Muerte al final me besará, a todos y todas nos besa...Por el momento, ella sigue a mi izquierda...Cuidando mis pasos, es un ángel benévolo...Yo sigo riendo y celebrando con ella y su hermana gemela: la Vida...
Alfonso Abraham Amaya Rojas
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