Ionírico XXI: Final


Último Sueño: Despertar


Cuando llegó Katugua, no había nadie sobre Roroimó. Entonces el humúnculo le dió el último mensaje, a su amicísimo:


 "Katugua:


   Cuando llegues a la isla en medio de la montaña, ya me habré ido con los árboles, los ríos y la Tierra, la más pobre entre las pobres, la más olvidada entre las olvidadas. 


Recuérdame. 


Esto fue lo último que ocurrió:


Yo sabía que estaba dormido. Lo supe porque quince siglos antes quise mantenerme en vilo pero no pude, vencido por los cálidos brazos de Tánatos. Mire por la ventana, consciente que era de mentira, y ví el ilusorio paisaje de montañas azuladas por la distancia. Estaba en la cima, al borde de un precipicio, en la saliente de una montaña a la cual había llegado con grandes esfuerzos y sacrificios. Entonces pensé en ese momento...¿De dónde salió la ventana? Recordé que estaba soñando y sonreí por lo irónico de la absurda situación.

Abrí más mis ojos, me  levanté, probé mis alas y luego me lancé corriendo hasta el borde del trampolín montañoso hacia el vacío. El roce zumbante del viento y el suave equilibrio de mi cuerpo planeando sobre el mundo, me hizo olvidar todo incluso del mismo sueño de Ionírico.

Ya no habrían más pesadillas en la más pobre de las pobres. "


Katugua supo quién había vencido y sonrió. Hubo treinta mil catatumbos ese día sobre la cima de Roraimó.


FIN


Alfonso Amaya

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