Ionírico X
Décimo Sueño, la taugedia rusa de Baubo.
Todas las cicatrices de Ionírico hablaban, como pequeñas bocas en su piel de la noche. La Cikatriz cantaba y hacia poesías, y encantada por Taumas contaba historias hilarantes en las cuales colaba la risa como un diamante o partícula de oro en medio toneladas de narrativas de terror.
Taumas le dijo: "Ahora la trama de tus cantos y tus cuentos, deben superar tragedias y dramas para tejer taugedias y taumas...¿Entiendes? Historia o sueño que baila milagros, mukaiyún podríamos llamarle. Risa, asombró, maravilla o luz...Eso siente alguien cuando oye a un taumatólogo...Por ejemplo, te contaré una tragedia convertida en taugedia rusa por Baubo..."
Y Taumas empezó a cantar:
- Hace tres segundos, una cincuentona sin dar explicaciones se fue a vivir al bosque. Todos pensaban que se había enloquecido porque en el bosque pues viven los lobos feroces. Y ciertamente, estaba loca de amor por un lobo gigante sexalescente, feroz y hambriento de sexo salvaje, que duró cinco años seduciéndola, al pararse en dos patas desnudo frente a su ventana todas la noches de luna llena. Total, la señorota, que estaba muy entera en sus carnes, era feliz con su bestia en el bosque, que en luna nueva se convertirá en humano y se hacía pasar por leñador. Pero un día a una de las hijas de la señorota, se le ocurrió la idea de mandar a una nieta a llevarle comida al bosque. Cosa absurda, porque si la abuela tenía años sin molestar, la única razón de la hija era llevar o traer chismes con la nieta. Pero la nieta era una digna familiar de la abuelas, con carnes jugosas a sus veintitantos años. Como la madre nunca la vio crecer, sólo le había comprado un vestido en su adolescencia, que le llegaba a la rodilla en esa época, pero ahora en su juventud era una minifalda muy reveladora teniendo en cuenta además que no usaba ropa interior...
- ¡Qué historia es esa Taumas! - río Ionírico...
- Espera...Espera... Pasó lo que tenía que pasar...Caminando con ese vestidito, y una caperuza roja, no tardó un lobo moro y sediento de alegría en seguirla...
Este lobo había escuchado los perturbadores sonidos de la cabaña de la cincuentona con el leñador, y su olfato le dijo que la Caperuzota Roja tenía los mismo jadeos represados...
En ese momento apareció Baubo, danzando indescentemente, quién los miraba con sus ojos en los pezones, cantando por su vulva que era su boca y preñada de joyas y gases hilarantes en su ano. La nariz de Baubo era su clítoris, que parecía un champiñón, y cuyas cruras eran tan grandes que salían como dos cachos sobre sus senos. Su nariz siempre estaba roja y congestionada por la incesante estimulación que ella le propinaba porque siempre tenía comezón allí, en su ombligo y en su ano. Su ombligo era tan profundo y sediento como su vagina y su ano...Sus trompas de Falopio y ovarios hacian sonidos de trompetas y maracas cuando tenía deseo sexual y realizaba coitos, y no se sabe si su tercer ojo místico era el ano o el ombligo. Sus nalgas estaban llenas de las heridas de las flechas del erote Hímero, el dios de la lujuria. Se dice que su ombligo era su único oído y que con él escuchaba todo lo que se dicen los amantes en secreto. Se rumoraba que su corazón era su útero y siempre palpitaba y estaba por lo tanto despierto y flechado por el erote Eros... Ella continúo la historia de Taumas, diciendo mientras danzaba sobre la cerda que era su corcel: "Cape Rusota Roja y el Lobo moro ajá ajá ajá ajá", gritó frenética varias veces, imitando el sonido de un coito. Taumas y Baubo estallaban de risa y la contagiaban a Ionírico...
Entonces Taumas exclamó: "¿Y sabes cómo se llamaba el Lobo?"
Ionírico levantó los hombros en señal de ignorarlo, entonces Baubo y Taumas se miraron y luego dijeron privados de risa en coro: "Se llamaba...Ionírico... Ionírico y su Kape Rusota Roja... jajajajaja..."
No podían para de reír...
Al rato dijo Baubo: "Todas las mujeres del cuento fueron felices por distintos motivos: la cincuentona nunca fue fastidiada por la nieta, la Kape Rusa Roja consiguió su pareja feroz y la madre de la joven se deshizo de la hija para buscar también su lobo en paz... jajajaj...Y colorín colorado este cuento ruso y rojo se ha acabado..." Y Baubo entonces se echó un pedo tan largo como el que expulsó cuando curó la depresión de Demeter, cuando está no encontraba a su hija Persefone secuestrada por Hades...
Ni Taumas ni Ionírico esperaban ese explosivo final, que fue como una bomba de óxido nitroso que hizo estallar un concierto de carcajadas.
Llorando de risa Taumas le dijo a Ionírico:
- Espero hayas entendido como tramar ahora tus cantos y cuentos...Tramar es tejer...Tejer historias de placer y risa.. Eso hace un taumatólogo profesional...
- Y un baubólogo experto también...Porque no saben cuántas historias puede contar una vagina y una vulva juntas y la mía tiene montones...- dijo Baubo con su muy particular boca.
Mientras Baubo se marchaba galopando en la cerda que siempre la acompaña, ambas a propulsión a chorro, Taumas se acercó a mí y me dijo:
- Es hora que busques a Hipnos, y luego cuenta bien su historia. Él te enseñará a ver en la oscuridad y a descubrir tu oscuridad. Ya tienes el poder del relámpago de la risa. Esa será tu señal. Recuerda que ahora eres mi hijo Ionírico e hijo de Baubo: eres taumafilio, baubofilio, baubólogo y taumatólogo...¡Jajaja!¡Eres hijo del Catatumbo!¡Treinta mil luces diarias de alegría son tu herencia diaria!
Alfonso Amaya
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