Ionírico XII
Duodécimo Sueño: Un dios recuerda a humanos que eran como perros.
Los recuerdos son sueños que transforman al ser recordados, con discordia o concordia. Es decir, cambian al ser rediscordados o reconcordados. La memoria vive en el cardias.
Hipnos le dió al dragón la rama de sauce que gotea agua del río del Recuerdo y del río del Olvido, los ríos que tiene todos los recuerdos y olvidos de todos los muertos y los vivos, aguas que una persona no puede beber porque son venenosas si no tiene un espíritu protector. "Ionírico el agua de la rama te mostrará las historias como sueños de la humanidad que son. Ten presente que los recuerdos cambian al ser recordados con distintas emociones. Te falta la cordura de cómo liberarte a ti mismo y al planeta del terror y la discordia...Así jamás ningún mal sueño te dormirá...¡Aaah! Recuerda otra cosa - dijo Hipnos-: al enfrentar la oscuridad debes "verla" con tus oídos y "escucharla" con tus vísceras...Los ojos no ven bien las sombras...Es como cuando algo se te cae en la oscuridad, lo encuentras mejor por el rastro de sonido que con la mirada...Entrénate en escuchar los sonidos más lejanos que puedas con los ojos cerrados y escucha las palabras de los otros con los ojos cerrados, te dirán mucho de su oscuridad, sobre todo lo que gritan, lloran y callan, ya que la mayoría de las palabras nacen de la oscuridad... Entrénate...Los oniros se mueven en la total oscuridad...Usa tu olfato, tus instintos...Como los perros: ni tan salvajes como los lobos ni tan inhumanos como los humanos."
"Te recordaré una historia de perros y perras humanas - prosiguió Hipnos - ocurrida en Grecia. Estos seres lograron que en aquel lugar, cuyos habitantes admiraban a los dioses, los dioses dejaran sus habituales conductas y observarán admirados la libertad de estos valientes hombres y mujeres. Se las llamó cínicos, que en griego significa "perro de cien ojos sobre Io"...Te explicaré:
- En la antigua Grecia hubo personas que dedicaron sus vidas a amar a Sofía, la Sabiduría...Algunos de esos humanos buscaron a Sofía entre gente adinerada y vinos, otros entre gente con más o menos dinero y vinos; pero los perros y perras de cien ojos o cínicos, buscaron a Sofía entre los que no tenían dinero y bebían solo agua. Buscaron a Sofía dejando de ser esclavos de sí mismos, esforzándose por ser amos y amas de sí, porque estaban convencidos que sólo quién se autogobierno puede mostrar el camino a quienes desean la libertad de la autosuficiencia. Eran cada uno y cada una como un perro con cien ojos gobernando a Io, o ego. Así ellos y ellas, eran su propio poder, su propia riqueza, su propio placer y su propia divinidad. Eso conmovió al Olimpo y a los dioses primordiales, quienes me solicitaron darles el don de Dormir sin soñar sueños humanos, es decir, mantenerse Despiertos al dormir o vivir. Luego, como soy gemelo de Tánatos, con el tiempo adquirieron la libertad de Morir despiertos o seguir despiertos al vivir la muerte.
- ¿Cómo ocurre ésto?- preguntó Ionírico.
- Esto ocurre porque el buen dormir, es decir, dormir sin sueños humanos es lo mismo que el buen morir, que es igual que morir sin violencia, sin derramar la propia sangre ni la ajena. Buen dormir, buen morir y buen vivir sin lo mismo por dos razones: primero porque Hipnos y Tánatos somos uno solo; y dos porque Tánatos lleva en su mano la Tatagua de la Vida y el Alma humanas.
Entonces Ionírico vio la espada de el buen Morir en el cinto del Buen Dormir, así como su corona de Amapolas y la Antorcha con fuego al revés de ambos.Ionírico sintió el poder del sano dormir y morir.
- Los perros y perras de cien ojos - prosiguió Tánatos - descubrieron muchos secretos: la libertad sexual, la libertad de pensamiento, la libertad de actuar y la libertad de palabra. Descubrieron al dragón blanco dorado: Asclepio.
En ese momento, el dragón con dos corazones de colibrí levantó la cabeza al oír su nombre o su amo...
-¿Cómo lograron todo eso?
- Ionírico lo lograron porque tuvieron el valor de enfrentar las heridas en sus pieles de oscuridad y de sembrar la semilla para cultivar los ojos en sus pieles de esplendor. Sus heridas se convirtieron en cicatrices con voces que llegaban a la luz del alma, y sus semillas se convirtieron en lunares que con sus miradas llegaban a la oscuridad del alma.
- ¡Es asombroso dijo Ionírico! - quién podía solo podía escuchar las voces de sus cicatrices...
- Pero también lograron dos habilidades: escuchar las mil heridas y cicatrices de la humanidad, y observar los mil ojos dentro de las mil manos de los mil brazos del alma...A esa sima lograron nadar, a esa cima lograron escalar...Eso les permitió decidir vivir descalzos, sin posesiones ni apegos y en total libertad, y también morir en el momento que decidieran con solo dejar de respirar a voluntad.
Ionírico quiso seguir las huellas de esos perros y perras, y conocer los huesos que enterraron como oro para los no nacidos. Tánatos le dijo:
- Sólo una diosa de Luz te puede enseñar cómo sembrar semillas luz en tu piel del día...Busca a Yara, vive muy cerca de esta gran roca...
Dicho esto le dió su antorcha y su espada, y una amapola de su corona. Sus tres días de dormir y morir habían concluído con el Imawarí Yeutá Hipnos-Tánatos.
Alfonso Amaya
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