Ionírico XI
Undécimo Sueño: el cuento de Hipnos.
Los cuentos son sueños que se tatúan en la piel de la noche de la mente con palabras estrelladas.
La Cikatriz en el pecho de Io le empezó a cantar:
"El colibrí azul
Perdió el corazón almado..
Por una lengua de plata
Que le contó que:
El centauro moro
Perdió el corazón humano...
Porque un cuchillo de plata
Y unos colmillos de plata
Mataron a su Irene Sofía
y enloquecieron su Kalísti...
Y él no pudo hacer nada porque:
El centauro moro
Perdió su corazón de potro animalado...
Porque una tigresa de plata
Se lo comió como a todas sus demás vísceras...
Y ésto ocurrió porque:
El sauce que soñaba como humano
Perdió su corazón en las ramas vegetalado...
Porque un hacha de Plata
lo desconectó de la tierra
y derramó la sangre
que atrajo la tigresa,
Que inmovilizó
Al ixión,
Que no detuvo el cuchillo ni los colmillos,
Que hizo que la lengua de una colibrí rosada
Contara la verdad.
Para mí todo comenzó
en el lazo roto con la tierra.
Fantaso mandó el hacha...
Iquelo la tigresa..
Morfeo los colmillos y el cuchillo...
Pero la curiosidad del
Colibrí Io
Indujo la lengua de plata a contar..."
Ionírico supo que tenía que cambiar esa cadena de sueños con un cuento antes de buscar a Hipnos. Reunió a sus compañeros de cuarto grado, como todos los días lo hacía en el recreo para contarles las historias que en las noches le contaba la negrita Ana Leonilde, y empezó con su voz de niño de diez años a tejer este sueño:
"Ionírico caminó más de cuatrocientos kilómetros desde Villa del Rosario de Cúcuta hasta Trujillo. Caminó todo el lomo del Táchira llorando. Subió por toda la piel verde de las Apus de Mérida hasta el Coyado del Cóndor y el Pico del Águila. Bajó por la Puerta de Trujillo hasta llegar al desierto de Pedraza. Allí encontró un colibrí azul en su camino y supo que él, Ionírico, era un sueño que ese colibrí estaba teniendo luego de morir de dolor por perder a su hermosa esposa por la locura y a su hija de paz por la furia. Estaba empezando a entender, cual era su verdadera baja pasión, su oscuridad, por la cual en algún sueño Morfeo e Iquelo lo habían convertido en ixión. Sintió infinita compasión del colibrí, porque había muerto por su irresponsable desbordamiento pasional. Sabía lo que tenía que hacer. Y empezó a elaborar un un sueño, estando totalmente despierto una historia sin dormirse ni soñar, empezó a dibujar la fuente dorada, a la colibrí rosada que lloraba desconsolada. Ionírico traía al pequeño colibrí en la palma de su mano derecha y lo colocó en medio de la fuente. Entonces ocurrió algo taumático: el colibrí azul abrió sus ojos y le dijo a la colibrí rosada: "Vous Etês que Je suis..." Ella al oír ésto entró en la fuente y el agua se convirtió en un fuego que los fundió a ambos en un huevo color rojo y dorado.
Ionírico se quedó observando hasta que el fuego se apagó mil años después..."
- Nooo, mil años es mucho tiempo - , dijo una niña llamada Carolina...
- Mejor que sean tres minutos si no, no nos alcanzará el recreo....- dijo sabiamente un niño de sexto grado llamado Cruz...
" Muy bien, muy bien - prosiguió el niño cuentacuentos - pasaron tres minutos y el fuego se apagó. Ionírico vio cómo empezó a romperse el cascarón y surgió un Ave Fénix, un ave de fuego que luego se convirtió en un dragón blanco y dorado, que empezó a volar en círculos alrededor de Ionírico. En ese momento supo que el nous de su alma que era un colibrí estaba sano de nuevo. La Cikatriz le dijo a Ionírico "Es hora de buscar a Hipnos..."
- ¡Na' guará!¡Un dragón blanco y dorado...¡Qué fino sería montarlo y volar en él! ...- opinó Rosita, una niña de sexto grado también muy atenta a la historia.
- Pues eso hizo Ionírico, montó sobre el dragón albino de oro y le dijo: por favor llévame donde esté Hipnos....Y el dragón con dos corazones de colibrí, voló y voló hacia uno de los lugares más antiguos del planeta, tan anciano que sus barbas eran verdes selvas de millones de años...
Lo llevó a Roraima hasta la cueva del duende Imawarí Yeutá, que dicen que tiene cinco millones de años creciendo dentro del Auyantepuy. A esa cueva sin final donde habitan todos los dioses de la montaña, llevó el dragón a Ionírico...
- ¿Y qué pasó después? ¿Encontró a Hipnos? - preguntó la impaciente Carolina.
- Sí chamo, cuenta qué pasó, que el recreo no suene y nos quedamos con la duda...- replicó Cruz.
- Ionírico entró caminando en la cueva con el dragón volando a su lado. Caminó tres minuto más y encontró a un gigante oscuro con alas de plumas muy negras en su espalda, sus manos, sus hombros, sus pies, su lengua y sus sienes...
- ¡Va sié, entoncé! ¿Tenía alas en todos esos lugares?- preguntó Rosita.
- Sí, las tenía. Además, tenía una rama que goteaba agua sin parar en su mano izquierda y una antorcha con fuego al revés en su mano derecha...
- Fuego al revés, qué raro- dijo Carola...
- Muy raro... Ionírico supo que era Hipnos y sin perder tiempo le preguntó: ¿Quién es el padre de los oniros? Entonces Hipnos le respondió: "Tú ya lo sabes Ionírico: ¿Recuerdas lo que le dijiste a la colibrí rosada sobre los sueños de las reyes de la tierra?"
- Sí, sí camarita...Cuando le dijo que los sueños de los reyes eran más bien pesadillas de guerras y desastres...- recordó Cruz.
- Pues tenías razón - dijo Hipnos- el Terror de las Pesadillas es el padre de los mil tres oniros, y de todas las tragedias de guerras y desastres que sueñan y viven los humanos. Sólo cierra los ojos Ionírico y observa el horror: La Discordia o diosa Eris era muy diminuta por eso sedujo al poder absoluto, llamado Zeus, quién era su propio padre, se preñó y tuvo gemelos: la Guerra y el Terror nocturno de las pesadillas...Enio y Efialtes le decían los griegos...Pero no le fue suficiente...Así que Eris, la discordia, sedujo a su hijo Efialtes, y tuvieron trillizos: horror humano, horror animal y horror planetario...Es decir: Morfeo, Iquelo y Fantaso...Pero no estuvo satisfecha quería dominar todo, entonces sedujo a sus tres hijos-nietos muchas veces, hasta parir mil hijos...Así nacieron los mil tres oniros...
- ¡Pero que espantoso! Se acostó con su padre, sus hijos y sus nietos...¡Es terrible! - expresó Carola...
- ¡Es horrible también que su padre, sus hijos y sus nietos accedieran! - puntualizó Edmy, una niña muy avispada de segundo grado.
- Miren...Eris se acostó con su papá, su hermano, porque Efialtes era hijo de su papá; con sus hijos, que además eran sus sobrinos, porque eran hijos de su hermano, y con sus nietos - dijo Irene Sofía una niña muy inteligente y tranquila.
- ¿Cómo podré vencer esos monstruos? - preguntó Ionírico a Hipnos. Entonces Hipnos le respondió: "No dándoles poder con tus emociones, recuerda que el terror y el conflicto hacen crecer las pesadillas y los problemas, ellos dos en realidad son minúsculos, pero crecen muy rápido con la oscuridad humana..."
Entonces Ionírico entendió porque se había convertido antes en Centauro y en Lobso: el terror y la furia le habían dado poder a Morfeo e Iquelo...El terror y la furia eran sus pasiones descontroladas.
En ese momento, sonó el timbre del recreo y los niños en coro dijeron: "¡Noooooooo!".
Alfonso Amaya
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