Ionírico VII
SéptImo Sueño, la Furia Mortal
"La primera vez que viniste, me contaste tu historia y me hablaste del cuerpo, lo que te relaté la ocasión anterior; cuando éramos tataguas, fue la tercera vez que nos vimos, y tú no recordabas nada. Por eso, yo te repetí todo lo que me habías dicho la primera vez y hoy culminé con lo del propósito. Me dijiste que eso te lo habían dicho Hipnos y Taumas, cuando eras un náufrago en una isla en medio de la montaña, cuando tu nave se hundió por la epidemia en el mundo."
- Vous Etês...¿Te dije que había hablado con Hipnos?¿Quién es Taumas? - le replicó Io.
- De Taumas sólo dijiste que era un milagro de risa y de Hipnos relataste que te había contado que Morfeo controlaba las imágenes de las personas en los sueños y que Iquelos hacia lo mismo con las imágenes de los animales. También te dijo que Fantaso dominaba las imágenes de lo vegetal, mineral, el agua, aire, la tierra y el fuego...Aaaahh también te dijo que ellos, los oniros, no eran sus Hijos - le respondió la colibrí rosada.
- ¿Hipnos me dijo que los oniros no eran sus hijos?¿Estas segura?
- Completamente, lo recuerdo muy claro. Tú llegaste aquí como un escarabajo negro y yo era una escarabajo blanca. Dijiste: "Hipnos asegura que los tres oniros dominan los sueños de todos los reyes de la Tierra, y que él no es su padre." Luego reflexionaste unas palabras que me sonaron muy reales: "Los oniros no ponen sueños en los reyes Vous Etês, más bien colocan pesadillas de guerras y desastres"...
- ¿Eso dije?¿Y quién es el padre de los oniros entonces? - preguntó Io.
- Le hiciste la misma pregunta a Hipnos y él te dijo que tenías que descubrirlo por ti mismo...- respondió Vous Etês.
- ¿Y la segunda vez que vine que te dije? - prosiguió Io.
- La segunda vez eras una criatura llena de furia, estabas loco de ira. Eras una especie de lobo negro gigantesco parecido a un oso. Yo pensé: es un Lobso. Y yo era una Lobsa blanca pero pacífica. Tú miraste mis grandes ojos azules, y te calmaste un poco. Luego lloraste y me contaste lo que le había ocurrido a tu hija y a Kalísti...
- ¿Cómo?¿Les pasó algo?¿Qué te conté Vous Etês?
- Me dijiste que como habías escapado tres veces, Morfeo estaba furioso y entonces invocó a su tía Lita, la locura de la furia, y le pidió que mordiera a Kalísti. Lita contagió a tu kentauride de rabia psicótica y en su arrebato, se acuchilló el vientre y mató a Irene Sofía, tu hija Kentauride. Caduceo te había atado con cadenas para que observarás todo. Luego, Kalísti gritó: "Ya no soy pokeka, una muñeca, ni una esclava, ni nada...Soy una Eniria...Soy quién te marcará la señal de quien te salvará, tu ama y aprenderás a no buscar la libertad de nadie, ni la tuya. No sé quien eras ni me importa, ni quién era eso que me saqué...Pero ahora serás lo que yo deseo..." Y dicho todo eso, la kentauride tomó una carimba al rojo vivo y la enterró en el pecho hasta tus costillas. Tú empezaste a convertirte de ixión a un Lobso negro. Fue tanto el dolor que te estalló el corazón y apareciste en este sueño. Eso no lo esperaba Morfeo ni Iquelo. Aquí gruñías de dolor y furia, con la quemadura de la carimba sangrante en el pecho. Eso creo que te hizo olvidar todo lo que habías vivido antes, porque sólo repetidas: sólo quiero encontrar a Ka, sólo quiero encontrar a Ka...
Mientras el colibrí azul oía el relato, se desmayó del sufrimiento de recordar a Kalísti convertida en furia. La herida de la carimba empezó a sangrar y el corazón le estalló de nuevo. Pero los escarabajos, los osos, los lobos, las tataguas y los colibríes son símbolos de resurrección, y por lo tanto, mientras moría frente a la fuente dorada y Vous Etês, renacía en otro sueño, otra vida u otra historia.
Alfonso Amaya
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