Soy y siento...
Lo que se expande de mi
es una imagen curiosa,
una voz peculiar.
Lo que ves de mí
es el espectro de luz
que la materia que me ocupa
no pudo retener.
Lo que oyes de mí
es el sonido que ya abandonó
el pensamiento que lo produjo.
Esas luces y sonidos
son como el brillo de las estrellas
en el cielo nocturno,
que tiene millones de años luz viajando hasta nuestras retinas,
brillo de estrellas
muchas de ellas ya inexistentes
en el momento cuya luz
se percibe en nuestra mente.
Soy un brote de sofistería,
una burbuja efímera de emociones
cuyos falsos límites percibidos
no existen.
Soy uno con mi ámbito
y mi ámbito es
todo el universo y multiverso.
Mírame bien, óyeme mejor...
Sin fondo no hay figura y viceversa, porque son la misma "cosa"...
Este haz de energía que soy
siente instintos,
partes de mi alma,
que tienen distintos tipos
de hambre y de sed...
Siento hambre de estímulos sensoriales: de ver, de oír, de oler, de degustar, de tocar...
Siento hambre de reconocimiento: contacto cálido de palabra o de hechos...
Siento hambre de caricias físicas placenteras...
Siento hambre sexual: que es la única que gratifica todas las anteriores al satisfacerla...
También siento sed...
Siento sed de justicia...
Siento sed de verdad...
Siento sed de paz...
Siento sed de felicidad...
Siento sed de libertad...
Por eso me asombra
quien cree conocerme
en su poca aprehensión:
Yo mismo me descubro
cada segundo
y a veces desconozco
de dónde surgen
las imágenes,
las voces,
las sensaciones...
Soy
en algún lugar de mí
Amianto: sin mancha...
Inmarcesible: sin putrefacción...
Amaranto: sin marchitación...
Impoluto: sin veneno...
Ese espíritu arquetipal masculino
que se sabe juvenil y eterno, enjovenecedor y sanador de toda herida, que curadas adquieren
por ese hado
el poder telepático y telempático
de comunicarse
vibracionalmente
conmigo y mi ámbito,
ya sabes,
Todo el universo y multiverso que...
Soy...
Soy...
Soy...
Alfonso Abraham Amaya Rojas
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