Ionírico VI


Sxto Sueño, Primer Despertar y recuerdos.


Al despertar, Kalísti limpiaba las heridas causadas por Morfeo y Caduceo, aunque le sorprendió verificar que tenía cortaduras abiertas en su abdomen, como realizadas por machetazos, que no estaban antes. Io abrió los párpados y vió los ojos azules de la  kentauride, su compañera hace más de doscientos años. Era una hermosa ixión hembra de piel totalmente negra. Kalísti le señaló las heridas en su abdomen, y entonces Io pudo recordar a Demetrio. Le explicó que tratando de no olvidar el otro sueño probablemente se trajo la herida de los hachazos. La kentauride dijo:


- Tienes quinientos años soñando la libertad de indígenas y afrodescendientes en América, no desistes a pesar del sufrimiento. Me parece asombroso que recuerdes a Demetrio y sus palabras: tienes cientos de años tratando de recordar ese sueño sin lograrlo. Ese sauce, aunque llorón, es muy sabio...


- ¿Conoces a Demetrio? - replicó Io, impactado por lo que escuchaba.


- Todas las kentaurides conocen al anciano. Allí vamos desconsoladas, y el invita siempre a que lo abracen y reciban su energía. Hace doscientos cuatro años tú lo sembraste, con la incipiente independencia que no logro la libertad que esperabas. Recuerdo que dijiste: "Este árbol será fuente de felicidad...". Lo cuidaste durante veinte años, pero el océano de lágrimas y sangre te apartó de Demetrio...Estabas destrozado...


- ¿Tenemos doscientos años juntos Kalísti?


- Doscientos veinte, para ser más exacta. Desde que decidí luchar por la emancipación de las mujeres humanas...- respondió la kentauride.


- ¿Por qué no recuerdo? - preguntó desesperado Io.


- Tal vez por el embrujo de Morfeo e Iquelos, o quizá no has dominado tu propia oscuridad...Es un buen comienzo que recuerdes lo que te dijo Demetrio de los oniros y lo que te dijo el bosque de Fantaso...Tal vez no nos liberamos imaginando figuras de luz sino enfrentando nuestras sombras...Los oniros son hijos de las sombras...- especuló Kalísti.


- ¿Y tú sabes quién es el padre de los mil tres oniros? 


- Las abuelas kentaurides cuentan  que nadie lo sabe con certeza...Se sospecha que puede ser Hipnos, o su hermano gemelo Thánatos...No se sabe...Mi abuela Tibisay decía que la madre de los oniros tenía que ser Eris y no Pasítea. Y decía además, que una vez pudo conocer a Thánatos, y que su naturaleza benevolente le hizo dudar que él o su hermano gemelo pudieran ser los padres de los oniros...De cualquier forma, te recuerdo que tienes milenio y medio buscando a Hipnos...Los oniros lo saben, por eso siempre te bañan con agua del río del Olvido...Esta vez, has recordado a Demetrio, tal vez las heridas te hacen despertar y no olvidar...- opinó Kalísti.


Io sintió las heridas nuevas y antiguas, y el agudo dolor lo hizo delirar...Se vio en medio de la selva, en plena noche de luna nueva...De repente, escuchó el leve ruido de la vegetación cercana acariciando un cuerpo...Cuando pudo ver el origen del ruido, se dió cuenta que  una gran tigre hembra de color blanco había sido atraída a kilómetros por el olor de la sangre de su abdomen....Io tirado en el suelo no podía moverse...Ella se acercó sigilosamente al ixión maltratado...Lo olfateó suavemente y comenzó a lamerle, con sus áspera papilas gustativas, cada una de sus heridas abiertas...Io no podía respirar profundamente ni moverse del dolor, el agotamiento y el terror, que fue cediendo a una absoluta entrega resignada; en la cual sentía que su piel era rajada por minúsculas agujas que absorbían su esencia vital...En algún momento, mientras Io percibía más placer que dolor en cada lamido, o más bien el placer del dolor inevitable; un impacto quebró sus costillas y sus carnes abdominales...Con el primer mordisco, la tigresa había dejado al aire una maraña de tripas y masa ósea fracturada...Parsimoniosamente, fue arrancando de cuajo cada porción de alimento, hasta que la saciedad la hundió en un sopor digestivo y orgásmico. El centauro aún respiraba, y pudo ver a la tigre marcharse con la panza templada como un tambor a reventar por una porción de su cuerpo...Cuando la perdió de vista una manada de   lobas  llegaron para acabar con los restos del festín de la tigresa.


Con la sensación de cacinos desintegrándolo sin piedad, por todos lados, Io empezó a vislumbrar la apertura de sus párpados al otro lado, en la vigilia. Recordó las palabras de Demetrio..."Duerme despierto.. ". El dolor era tan insoportable que estaba despertando a la realidad...En ese instante, oyó una voz que dijo: "¡Ah!¡No, no, no!¡No creas que te vas a escapar con ese delirio a la vigilia!". Y dicho ésto, Morfeo tomó a Io entre sus brazos y le sopló el rostro. Éste abrió los ojos, al tiempo que Morfeo lo soltaba y lo dejaba caer de bruces a los pies de la kentauride de ojos azules. Mirando aquellas dos estrellas argentas que le curaban las mordidas, hachazos y patadas de herradura, Io cayó en otro ensueño.


Apareció unido con las patas de la colibrí rosada de ojos azules...¿No era una tatagua?..  Quién voló con él del salón de espejos hasta la fuente de oro, luego de besarlo con su lengua en el pico. Allí Vous Etês le dijo:


- Después que me hablas de la maravilla de mi cuerpo, me traes aquí, frente a la fuente. Todas las noches sueño que me desmayo por el beso que nos damos con nuestras lenguas y los picos...-¿No eran espiritrompas o bocas?-..., tú me traes aquí y me das agua mientras me dices que todo en la naturaleza tiene una fuente, un origen, una matriz de formas, arquetipos inmemoriales de luz de donde se desprenden las múltiples pautas y patrones que la naturaleza, matemáticamente obedece para crear los innumerables seres que existen. Me aseguras que todo obedece a leyes, que incluso él aparente caos sigue reglas...¿No era Kaos?...Me dices que este orden se manifiesta en diferentes planos, por ejemplo, en el ADN de las células. Todo tiene un propósito, es decir, una ordenación única de elementos para despistar el desorden del caos - no del gran Kaos - gobernante de la naturaleza....


Io recordaba. Recordaba a Demetrio, podía ver las heridas un su abdomen de colibrí. Podía recordar a Kalísti, la oía en las heridas de mordiscos en sus alas azules. Recordaba el bosque...Hasta recordó la tatagua de alas rosadas y el beso en el sueño anterior...Pero siguió oyendo a la colibrí rosada, Vous Etês.


Alfonso Amaya


Nota: Recomiendo leer el Primer Sueño, para entender...

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